Alicia López

1638 Words

En ese momento, el señor Aguirre abrió la puerta y nos invitó a pasar. Su despacho se parecía muchísimo a la habitación de un hospital, con las baldosas del suelo blancas y negras, las paredes y el techo blanco, y un armario de metal apoyado contra la pared. En el lugar que habría ocupado normalmente la cama había una mesa de metal que parecía recién sacada de la línea de montaje. Estaba casi neuróticamente impecable, libre de cualquier objeto personal. Tampoco había ni una sola foto ni un cuadro en las paredes. Schwarz, al ingresar estrecho su mano al señor Aguirre. Después de sentarnos, aproveche y tome la palabra. El señor, doctor y director Aguirre y yo, somos muy buenos amigos, nos dimos un efusivo abrazo luego de vernos. Después de alisarme el vestido, le expliqué nuestro plan. El

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