Por la noche, Zeus llevó a su novia, a su casa para presentarla a sus padres. —Mamá, ella es Mónica, la hermana de Jacob Culler. —Hola, hija mía, ¿cómo estás? –Roxana saludó a la rubia pecosa. —¡Mi hijo ha hablado mucho de ti! —¿Bien o mal? – Mónica sonrió, comprensiva con la madre de Zeus. —Malamente… – bromeó Roxana. —Y habla tanto, que estoy seguro de que está seriamente interesado en ti. —¡Muy interesado! – Zeus, abrazó a su novia. —¿Así que eres la musa del joven Zeus? —Fabián, entró en la habitación, saludando también a la chica. —¡Bienvenida a nuestra casa, Mónica! Los cuatro estaban hablando animadamente cuando llegó el hermano menor. —Entonces, Claudio, ¿está Elisabeth, a bordo o no? – Zeus, que no había visto a su hermano desde temprano, preguntó inmediatamente. —Olvida

