El destino jugó en contra de Zeus. Si hubiera podido escuchar el diálogo que la pareja italiana mantuvo con la monja, el curso de la historia sería ciertamente diferente. —No era nada, se han ido. – La hermana volvió a atender a la pareja. — Pero, me estabas diciendo que han estado casado durante seis años y… —E noi non abbiamo figli. Però vogliamo adottare uno bambino. –El marido explicó su situación, diciendo que no tenían hijos y que querían adoptar un niño. Hablando despacio, para que la monja pudiera entenderle, dijo que se llamaba Massimo y su mujer Chiara. Boticario o químico farmacéutico, acababa de llegar de Italia para trabajar en una empresa alemana de la región de Boston. Y cuando regresaran a su país, quería dar a sus padres la alegría de un nieto estadounidense. La hermana

