Recostado en su cama, Schwarz, no puede parar de pensar en Alma Downson. Tienen que asistir una cena y reunirse junto al senador de la ciudad, la noche del día siguiente. Schwarz, está perplejo con Alma, y decidió comprarle un presente, un vestido color celeste, simples pero moderno y de calidad, de la marca Gucci. El temía que ella no aceptará su presente, pero tampoco podía dejar de imaginarla como a Alicia López, en el día de sus boda con un vestido del mismo color, ¿cómo se vería bajo tal prenda, del color preferido de su amada y fallecida esposa?. Schwarz, precisaba ese último impacto, para estar seguro de que Alma, era su otra mitad, a quien espero tanto tiempo, lo sintió desde el primer día que la vio. Los dos se entendían muy bien, quienes los viera conversado, hasta pensaban que

