Algunas veces las grandes leyendas empiezan de maneras inesperadas, pero nunca esperé que en un tranquilo día de invierno que no prometía más que una gentil nevada pasajera, apareciera en mi puerta aquella criatura. Una criatura que más tarde se convertiría en una pesadilla viviente; aquel a quien los soldados más fieros y los héroes más valientes le temen. Hablo de aquel que luego fue conocido como el Señor de los espectros, el Rey de criaturas que no están vivas, ni tampoco muertas; criaturas torturadas por las bendiciones que han recibido de parte de sus dioses, criaturas con una belleza que rivaliza con la los mismísimos ángeles y una fuerza que incluso los Titanes envidian. Ese es el tipo de criatura de pesadilla que llego a mi puerta aquel día en el que no esperaba más que una pequ

