En este momento estoy intentando estudiar con Vera. He intentado explicarle toda la tarde cómo hacer una ecuación, pero el problema es que no me presta atención en lo más mínimo. Pero con la excusa de ayudarla en su examen, logré entrar en la mansión Santillán. Está igual de hermosa y espaciosa que como la recordaba, la decoración es preciosa, una mezcla de antiguo y moderno. —Voy a reprobar. —Si dejas el celular, no lo harás, es fácil. —Para ti. —¿Y Gael? Qué raro que no está molestando. Me siento realmente mal con Gael en este momento. Tal vez mis palabras lo afectaron, pero en mi defensa, él se lo merece. No ha dejado de humillarme desde el momento en que nos conocimos. Su sarcasmo mordaz y sus comentarios hirientes se han convertido en una especie de constante en mi vida, como si

