CAPÍTULO 2 - LA CIUDAD LICÁNTROPA

3235 Words
Punto de vista de MADELYN Wow, simplemente wow... Este dormitorio era maravilloso. Una enorme cama King se encontraba en una sección tallada en la montaña, dándole su propio espacio. Había un escritorio a mi izquierda donde se encontraba una puerta cerrada, que supongo era para el baño, y a la derecha había una chimenea y dos sofás, y detrás de eso había una pared de vidrio y puertas que conducían a otra cueva tallada en la montaña con una pared de vidrio que daba vistas a la ciudad. No podía esperar a ver la vista de la ciudad esta noche cuando estuviera toda iluminada. Dejé mi bolso en el escritorio y me puse unos pantalones vaqueros y una bonita blusa blanca antes de volver a la sala de estar. Luna Morgan estaba besando de despedida al Alfa Troy en la puerta mientras Scott estaba sentado en el sofá con las piernas arriba, pareciendo aburrido ya, pero a Sky le llevó media hora más salir de su habitación. Claramente se había duchado y había cambiado a un vestido rojo escotado y una chaqueta vaquera. —Lista —anunció, como si a alguno de nosotros le importara. —¡Te ha llevado bastante tiempo! —se quejó Scott al levantarse. Por una vez, estaba de acuerdo con el idiota. —Podría encontrarme con mi mate o uno de los príncipes —nos dijo —tengo que lucir lo mejor posible. —Bueno, entonces deberías conseguir una bolsa de papel y ponértela en la cabeza. —Scott, deja tranquila a tu hermana —dijo Luna Morgan y negó con la cabeza —vamos. Admito que tuve una tarde muy divertida, lo cual era raro considerando que odiaba a dos de las tres personas con las que pasé la tarde. Exploramos partes de la ciudad y Sky nos arrastró de compras antes de encontrarnos de nuevo con el Alfa y cenar en el comedor de la torre. Nunca en mi vida había tenido una comida tan increíble. Lo único extraño era que recibía miradas extrañas de algunos Alfa Lycan que también estaban cenando, pero supuse que era simplemente porque éramos hombres lobo y lo dejé pasar. Finalmente, regresamos a nuestras suites. Todos estábamos llenos y agotados después de un día tan largo, y agradecí mucho el sueño. Después de una ducha rápida, me acurruqué en la cama más cómoda en la que me había acostado y me quedé dormida, pero más tarde, en la noche, escuché abrirse y cerrarse la puerta de mi habitación y salté de susto. Scott estaba parado en mi habitación, encendió la luz y me quedé petrificada de completo shock. —Mate —jadeé cuando su aroma me alcanzó. No podía creerlo, finalmente era mi cumpleaños número 21 y había encontrado a mi mate. No, no puede ser. ¿Por qué la diosa me haría esto? —Así que finalmente sientes el vínculo —comentó mientras se recostaba en la puerta con los brazos cruzados sobre su torso desnudo —he estado esperando años a que finalmente alcanzaras la mayoría de edad. No podía creerlo. No, debía de haberme adentrado en una pesadilla. Sí, eso era, estaba teniendo una pesadilla muy vívida y horripilante. Miré a Scott con los ojos bien abiertos y en estado de shock, creo que iba a vomitar, odiaba a este imbécil más que cualquier otra cosa, más que nadie, ¡y él era mi mate! —¿Vas a decir algo? —Cuando pueda evitar vomitar. Scott gruñó y dio un paso adelante —deberías estar besándome los pies y suplicándome que te mantenga —gruñó —soy el que está cargando con una manada patética sin lobos y sin una perra. Me levanté de la cama y me acerqué a Scott. —No te preocupes —dije firmemente mientras mi corazón latía rápido, su aroma en realidad era muy agradable, pero alejé ese pensamiento hacia lo más profundo de mi mente —no tendrás que aguantarme por mucho tiempo, yo, Madelyn, te rechazo Alfa Scott como mi mate. Sentí como si alguien me hubiera dado un puñetazo en el pecho y me encogí sobre mí misma. El dolor era horrible, y no pude respirar por un segundo, pero cuando miré hacia arriba, vi que Scott había reaccionado de la misma manera. —¡Cómo te atreves, estúpida perra! —agarró mis brazos superiores y me apretó tan fuerte que supe que me haría moratones. —¿Sabes cuántas chicas matarían por ser mi mate? —Entonces ve y encuentra a una de ellas y déjame en paz de una vez por todas —grité y le di un rodillazo en la entrepierna. Scott jadeó de dolor y cayó de rodillas. —Estúpida perra —gimió. —¡Te voy a golpear hasta dejarte hecha un trapo! —Acepta mi rechazo, o le diré a tu madre todo lo que me has hecho —le escupí furiosamente. —¿Crees que ella te creería a ti antes que a mí? —gruñó y respiró hondo. —¿Qué tal si le digo que somos mates? Ya sabes lo en serio que se toma el vínculo de los mates, te obligará a ser mía, y te haré ver cómo tengo relaciones con otras mujeres todas las noches, o puedes retractar el rechazo, y... —¡NUNCA! —grité, cortándole la frase de golpe —acepta mi rechazo, o le diré a tu madre la verdad sobre Laura. ¿Crees que ella te creerá antes que a mí también? No lo creo. Laura era una chica con la que habíamos ido a la escuela, pero Scott había ido a su padre hace dos años y la había desterrado. Le había dicho a su padre que habían tenido relaciones sexuales una noche bajo la influencia del alcohol durante su celo y que ella había quedado embarazada, pero Scott no la quería a ella ni al bebé, así que Alpha Troy se había encargado de eso después de descubrir que el bebé no era un varón. La había enviado a Laura con algo de dinero para cuidar al niño y le había advertido que nunca volviera. Nos enteramos unos meses después de que se había quitado la vida, pero ni Troy ni Scott parecían preocuparse y nunca hablaron de ella. —¡Que te j*dan! —Scott le gruñó enojado y se puso de pie sosteniendo su entrepierna —acuéstate conmigo y aceptaré tu rechazo. —¡Vete al carajo! —me alejé de él. —¡Prefiero arrancarme la piel antes que dormir contigo! —No finjas que no tienes curiosidad sobre cómo sería estar con tu mate. —No eres mi mate —le dije con disgusto —eres mi pesadilla, ahora acepta mi rechazo. —Espera a que sea el Alfa líder —me amenazó —te haré pagar por esto. Yo, Scott, futuro Alfa de la manada Calco, acepto tu rechazo. Grité de dolor y caí de rodillas mientras las lágrimas llenaban mis ojos y una sensación de aplastamiento agarraba mi corazón. —¡Pagarás! —Scott amenazó de nuevo, lo oí salir lentamente de la habitación. Arrastrándome hacia la puerta, la cerré con llave antes de acurrucarme en el frío suelo, lloré con desolación. Odiaba a Scott ahora más que nunca y me sentía enferma. Todos mis sueños de encontrar a mi mate y ser libre me habían sido arrebatados. Estaría atrapada en Calco por siempre. No recuerdo haber vuelto a dormirme, pero debí hacerlo porque me desperté con un fuerte golpe en la puerta y me incorporé. Todo mi cuerpo me dolía y mis huesos estaban rígidos de dormir en el suelo, pero me levanté y puse una cara valiente. —Sí —pregunté mientras abría la puerta. —Buenos días, Madelyn —me saludó Luna Morgan —feliz cumpleaños… Oh, cierto, era mi cumpleaños, pero al igual que cada año, no tenía deseos de celebrar. —Gracias, Luna —dije, pero mi voz sonó entrecortada, aclarándome la garganta. —Llegas tarde al desayuno. ¿No te encuentras bien? —preguntó —tienes un aspecto horrible. —¿Cómo puedes decirlo? —comentó Sky mientras salía de su habitación llevando un vestido amarillo brillante —parece igual todos los días para mí. —Ve a comer —dijo su madre firmemente antes de volver hacia mí. —En realidad, no me siento muy bien —admití —¿Estaría bien si me quedara aquí y durmiera hasta el baile? —Por supuesto, querida —me tocó la cara —descansa, qué terrible manera de comenzar tu vigésimo primer año. —No tienes idea —asentí y cerré la puerta. Después de una ducha rápida, me metí en la cama y me volví a acurrucar. No podía creer lo mal que me sentía. Lo rechacé, y no debería ser yo la que estuviera dolida ahora mismo. Esperaba que él también estuviera sufriendo y se lo merecía. La audacia de él, atormentándome durante años y luego esperando que fuera su mate, qué broma. —Espero que no estés muy enojada conmigo, Ava —susurré —tuve que rechazarlo, no podemos estar con alguien como él. Como siempre, no hubo respuesta, pero tenía que creer que ella no querría al imbécil como nuestro mate tanto como yo. Volví a dormir y no volví a despertar hasta que de nuevo oí golpear mi puerta. Gruñí de frustración y me incorporé, olvidé por un momento que no estaba en casa y me sorprendió ver que no estaba en mi habitación, y luego todo llegó inundando de nuevo. Me estiré y me alegré de sentirme al menos un poco mejor, aunque no como de costumbre, y caminé descalza hacia la puerta. La abrí para ver a Sky con una expresión molesta y un gorro en su cabello. Acababa de arreglarse el pelo. —¡Mamá me dijo que te despertara! —dijo como si despertar a alguien estuviera por debajo de ella —nos vamos al baile en una hora. —Gracias —dije y le cerré la puerta en la estúpida cara. Fui y tomé una ducha rápida antes de ponerme mi vestido. ¿Fue ayer solamente que estaba tan emocionada de ir esta noche, y ahora todo lo que quería era esconderme en mi cama? Tenía planes de maquillarme y recoger mi cabello, pero ya ni siquiera me molesté. Una vez que me puse los zapatos negros, salí al encuentro de la familia que me esperaba, todos vestidos elegantemente. Los hombres en esmoquin, Luna Morgan y Sky con hermosos vestidos de gala, ambos con peinados elaborados con trenzas adornadas con joyas. —Finalmente —dijo perezosamente Alpha Troy mientras miraba su reloj —vamos. —Te ves hermosa, Madelyn —dijo amablemente Luna Morgan —pero aún pareces un poco enferma. Puedes ir al baile por una o dos horas, pero luego quiero que vuelvas a la cama para descansar. —Sí, Luna. Mientras salíamos de la suite, noté que Scott me miraba con lujuria y enfado, pero también noté que él tampoco se veía bien y no se comportaba con su habitual arrogancia, bueno, al menos él también estaba sufriendo. —Lo mismo va para ti, Scott —se volvió hacia él —ambos deben haber capturado algo en la ciudad o tal vez intoxicación alimentaria. ¿Comieron la misma comida anoche? —Mi amor, están bien —Troy hizo un gesto con la mano —probablemente solo sea un virus. ¿Quién sabe qué podrían haber recogido aquí con tantas manadas alrededor? Estarán como nuevos cuando nos vayamos en unos días. Mierda, ¿unos días? Olvidé que nos íbamos a quedar aquí durante 5 noches porque algunos de los Alfa estaban en negociaciones con el Rey. Miré a Scott con enfado. ¿Cómo se suponía que lo iba a evitar? Ignoré a Scott y me concentré en la fila de Lycans, hombres lobo y algunas brujas que esperaban en la línea para un autobús que llevaría a los invitados a la gran mansión de la manada en el centro de la ciudad. Lo vi todo iluminado anoche antes de ir a dormir. Era hermoso y no pude esperar para visitar. Sería una distracción bienvenida de la decepción que había sido este día. Sky mágicamente se encontró sentada al lado de un Lycan muy guapo en el autobús, pero parecía no estar muy interesado en ella a juzgar por cómo sus ojos barrían a Scott, quien estaba sentado delante de ellos. Finalmente, llegamos a la mansión y el emocionado zumbido en el aire era intoxicante y por un momento olvidé lo deprimida que estaba. Todos lucían hermosos con sus vestidos, esmoquin y hasta los dragones, que preferían no llevar nada de ropa, estaban en vestidos y trajes muy hermosos, aunque un poco reveladores para mi gusto. Sky alisó su vestido y revisó su maquillaje antes de enlazar su brazo con su hermano y entrar entre la multitud de invitados. Nos dirigimos lentamente hacia los distintos ascensores y subimos al piso 24 donde se encontraba el salón de baile. Ocupaba todo un piso con un enorme balcón y un pequeño jardín que rodeaba todo el nivel. Literalmente se me cayó la mandíbula cuando salimos del ascensor. Fuimos recibidos por camareros vestidos de dorado que llevaban bandejas de bebidas. Tomé una limonada, no tenía sed, pero me gustaba tener algo que hacer con las manos. Seguí a mi Alpha y a Luna Morgan pasando por un arco dorado y saliendo a un impresionante suelo de vidrio n***o. Millones de luces brillantes colgaban sobre mi cabeza, haciéndome sentir como si estuviera en las estrellas mismas. También había globos dorados, negros y rojos por toda la sala, junto con otras decoraciones. En el centro de esta parte del suelo había un gran bar donde una docena de barman hacían cócteles y charlaban felices con otros invitados. Alpha Troy nos guío hacia unas mesas, y pude ver una banda tocando música suave frente a una zona abierta, que supuse era para bailar, aunque nadie la estaba usando aún. Más camareros caminaban con bandejas de comida y más bebidas mientras varios guardias permanecían atentos por las habitaciones, simplemente vigilando a los invitados. Un olor extraño pero maravilloso fluía a mi alrededor mientras girábamos pasando las mesas y adentrándonos en la habitación donde varios otros Alfas lobos y sus parejas estaban de pie hablando. Me detuve en seco y miré a mi alrededor buscando una explicación para el olor, pero la habitación se estaba llenando rápido y no pude identificar su origen. Si aún no hubiera encontrado a mi repugnante pareja, habría pensado que ese olor provenía de él. Olor mil veces mejor que el de Scott. —Madelyn, mantente al día —Alpha Troy me regañó cuando se dio cuenta de que me había detenido. —Lo siento —comencé a mirar de nuevo a la multitud. ¿De dónde venía ese delicioso olor? Olía como todas mis cosas favoritas juntas. Chocolate, lluvia y algo más que no pude identificar. —Pensé que olías —sacudí la cabeza y volví a Alpha Troy y Luna Morgan, quienes me observaban con miradas extrañas —no importa. —¿Hueles a tu pareja? —Luna Morgan preguntó emocionada y miró alrededor como si hubiera visto a alguien que llevara un cartel declarándose mío —¿es a eso a lo que hueles? —No —Scott me sorprendió y se acercó. Cómo se atreve a ponerse celoso con esa pregunta cuando, durante años, supo que éramos pareja y aun así se acostaba con quien quisiera. —No, Luna —respondí y la miré de nuevo —no es nada. No tengo ni quiero una pareja. —Bien, ¡entonces deja de perder el tiempo! —Alpha Troy me regañó de nuevo y una vez más nos llevó hacia los demás. Eché otro vistazo a la habitación antes de darme cuenta de que Scott aún me miraba furioso, así que seguí rápidamente a sus padres, no queriendo estar a solas con él. Durante la siguiente media hora, observé a Sky siendo presentada a varios Alfas y sus hijos, pero con cada chico nuevo que conocía, Sky se ponía más y más enfadada. Era obvio que quería conocer a su pareja esta noche, pero no tenía suerte. Por otro lado, seguía oliendo ese olor entre la multitud de invitados. Cada vez que alguien pasaba junto a mí y removía el aire, volvía a sentirlo. —Disculpé, Luna —toqué suavemente su hombro para llamar su atención. Estaba hablando con una mujer Lycan muy guapa con un vestido plateado sin tirantes. Los Lycan eran realmente hermosos. —Sí, ¿querida? —¿Está bien si exploro un poco y tomo aire fresco? —No lo sé, Maddie. —dijo nerviosa y miró alrededor de la multitud. —Hay mucha gente desconocida aquí. Deberías mantenerte cerca. —Oh, vamos, Morgan —la mujer Lycan hizo un gesto con la mano, haciendo brillar sus pulseras de diamantes a la luz —tenemos guardias por todas partes. La chica estará segura. Déjala divertirse. ¿No recuerdas cómo era en su edad? Debe estar aburrida encerrada aquí con todos nosotros los ancianos. —Oh, está bien —cedió, sonreí por primera vez y me alejé de todos. Estaba harta de que Scott me mirara furioso y tenía que alejarme de ese olor que me torturaba. Sin embargo, solo llegué hasta la pista de baile y unos metros hacia la pared abierta que conducía al balcón cuando una gran mano se envolvió alrededor de mi brazo y me arrastró hacia adentro. Gruñí enojada mientras Scott me giraba hacia él. —¡Scott, suéltame! —le dije enojada mientras me alejaba de la multitud hacia un rincón de la habitación. —No —dijo apretando su agarre —¿A dónde vas?, ¿A buscar a ese chico que olías antes? —No sé de qué estás hablando, ¡ahora lárgate! —¿Qué crees que pasó? —se acercó y se inclinó —la diosa te dio una segunda oportunidad, pareja. Si crees que alguna vez te dejaré ir, estás loca. —Tú eres el loco —le dije bruscamente, pero me quedé quieta por un segundo cuando volví a oler ese increíble aroma, pero esta vez era más fuerte. —¡Por qué tienes que ser una perra todo el tiempo! —Scott preguntó —eres mía, no permitiré que tu maldito rechazo me impida tener lo que me corresponde, tomaré a Brianna como mi elegida, pero no me negaré a mi pareja. Te mudaré a una cabaña en el bosque, y puedes ser mi amante. —¿Tu qué? — gruñí e intenté liberar mi brazo —estás loco, nunca lo haría. —¡NO TIENES ELECCIÓN! —me interrumpió y me apretó aún más. —Scott, suéltame. ¡Me estás lastimando! Un rugido fuerte resonó y varios invitados que habían estado cerca de nosotros saltaron hacia atrás de miedo cuando el hombre más guapo que había visto en mi vida se acercó a nosotros y agarró la muñeca de Scott y lo apartó de mí. —¡SUELTA A MI PAREJA! —gritó el extraño. ¿Qué? Esto no era posible, pero sabía que era verdad. Este hombre llevaba el intoxicante aroma que había estado oliendo, y mi corazón latía de alegría. Era perfecto.
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