Jack y Muriel me sonreían, y no confiaba en esas sonrisas. No confiaba en absoluto en esas sonrisas. —Está bien, Suzy —dijo Jack con una voz que casi ronroneaba—, quiero que te levantes la parte delantera del vestido. ¿Bromeaba? Sin bragas, ¿recuerdas? Si me levantaba el vestido, lo enseñaría todo. Incluso pensarlo me hizo terriblemente consciente de mi coño y de mi falta de bragas. Me quedé mirándolo, incapaz de moverme. —Ah, Suzy, ya te vio el coño cuando se lo enseñabas inclinada sobre sus rodillas. ¿Qué más da si lo vuelve a ver un momento? No le estaba mostrando el cuerpo, fue mi primer pensamiento indignado. Luego, el resto de lo que dijo Muriel se registró y casi cobró sentido. ¿Qué importaría si me levantaba el vestido un momento? Culpo a mi extraña forma de sentirme y al impa

