Cuando estoy en la recepción de la empresa para subir a mi piso, escucho unos pasos rápidos, seguido de la voz del personal de seguridad que al parecer intentan detener a alguien. —Por favor, señorita sin cita, no puede subir —grita la recepcionista al mismo tiempo que me giro para ver de qué se trata. —Alina, por favor, déjame hablar contigo —es Emili quien ha venido y a su lado han llegado los de seguridad para sacarla de aquí, les hago una seña con la mano para que esperen un momento. —Para usted soy la señorita Meyer, creo que usted y yo no tenemos nada de que hablar —estoy por seguir mi camino cuando me intercepta y se para frente a mí. —Te lo suplico Alina dame más tiempo para juntar el dinero de la indemnización, por la amistad que una vez nos unió —cuando la escucho decir es

