Cuando Anthony salió del despacho de María Elena, sus pasos eran rápidos y decididos. Estaba concentrado en sus propios pensamientos cuando, de repente, se chocó de frente con Austin, el colega de María Elena. El hombre llevaba unos documentos en la mano y una sonrisa en los labios, claramente de buen humor. —Anthony Lennox, cuánto tiempo —dijo Austin, sorprendido al verlo. Sabía quién era Anthony, y lo que había significado para María Elena en el pasado—. ¿Sigues por aquí? Justo iba a buscar a Elena, íbamos a almorzar juntos, como siempre —comentó con naturalidad. Anthony no había recordado que ellos pudieran tener una relación tan cercana, pero tampoco hizo esfuerzo por disimularlo. —No sabía que ustedes dos... —dejó la frase en el aire, con una expresión neutra, mientras su mirada se

