Las palabras de Rachel cayeron como un golpe, y los niños comenzaron a llorar al instante, abrazándose con fuerza a Anthony. Sus pequeñas manos lo sujetaban con desesperación, y sus ojos llenos de lágrimas reflejaban el miedo y la tristeza que sus palabras les habían causado. Anthony sintió cómo la ira subía por su pecho, y fulminó a Rachel con la mirada, apenas conteniendo el impulso de exigirle que se fuera. Sin embargo, su prioridad eran los niños, que estaban visiblemente angustiados, y se inclinó hacia ellos, rodeándolos con sus brazos. —No, pequeños, no es así —dijo con voz suave y firme—. A ambos los amo muchísimo. Siempre serán parte de mi vida, sin importar nada. Tener un hijo no cambia el cariño que siento por ustedes, y nunca voy a olvidarlos, ¿me escucharon? Ethan y Chloe as

