Anthony salió del despacho sin mirar atrás, sintiendo la intensidad de lo que había pasado con María Elena como un peso en el pecho. Caminó rápidamente por el pasillo, y al pasar junto a una de las salas, la vio a través del cristal, ocupada con unos clientes. Ella alzó la vista por un breve segundo, y sus miradas se cruzaron fugazmente, aunque ella pronto apartó la vista, centrándose en su trabajo, como si nada hubiera sucedido entre ellos. Esa indiferencia le caló hondo. Salió a la calle y levantó la mano para detener un taxi, con el pulso acelerado y la mente dando vueltas. Una vez dentro, le indicó al conductor que lo llevara a Central Park. Al llegar, se bajó y comenzó a caminar sin rumbo, buscando aclarar sus pensamientos en el aire frío de Nueva York. Mientras paseaba, su teléfono

