38 | Hasta la muerte En su habitación, preparándose para el momento más importante de su vida, se encontraba Katherine. Al fin había llegado el día; Kath observó una vez más el vestido que colgaba en un maniquí dentro de su vestidor, apreciando los hermosos destellos de encaje y seda que lucían encantadores sobre la tela. Soltó un largo suspiro. Ya se había duchado y su cabello estaba arreglado con ondas suaves, recogido apenas por la mitad. Sus ojos detallaron la cola larga y el corsé ajustado que acentuaban su figura; cada detalle estaba perfectamente trabajado. Esa mañana, Kristen le ayudó a vestirse con cuidado, asegurándose de que todo estuviera en su lugar. —Es precioso —dijo su madre al verla completamente arreglada. Trataba de mantener el control de sus emociones, pero no p

