13| Inicio del trato La ceja derecha de Michele se elevó por encima de la otra al escuchar la voz de Kath, determinada, potente y segura, aceptando darle un hijo. Sin cambiar aquella expresión seria, Michele ladeó un poco el rostro, colocando ambas manos en el borde del escritorio. Michele no había llamado a Kath esa semana, no había mostrado interés ni dado señal alguna de que quisiera verla. No obstante, tenía a sus hombres siguiendo sus pasos, informándole cada detalle de lo que ella hacía en su día a día y, justo después de que ella expresó que quería verlo, canceló sus siguientes reuniones para no ser interrumpido. —No esperaba verte aquí —dijo Michele, detallando el rostro de Kath. Sus labios estaban pintados de un sutil rosado y la máscara sobre sus pestañas no era tan notoria.

