A la mañana siguiente, Michele despertó lentamente, la luz comenzaba a filtrarse a través de las cortinas. Un leve quejido salió de su garganta al sentir al fin los estragos de la noche anterior. Sentía dolor en las costillas y recién se percataba de sus nudillos lastimados a causa de la infinidad de golpes que había propinado a más de uno, incluyendo al bastardo de Ronan Quinn. Michele se despertó sintiendo también el cuerpo cálido de Kath a su lado, con sus respiraciones suaves llenando el silencio de la habitación. Ella estaba aún dormida, su rostro se notaba relajado y hermoso, aunque el parche en su cabeza, su labio lastimado y las marcas en sus muñecas le recordaban la violencia de la que había sido víctima. Michele la observó por un largo rato, acariciando con suavidad su brazo, si

