Dorian no fue capaz de dormir, observaba el cuerpo de su amante a su lado, ella estaba profundamente dormida, suspiro con pesar, se sentía intranquilo, salió de la cama colocándose una larga bata de seda color n***o con detalles rojos, camino en la penumbra de la madrugada hacia la biblioteca, fue buscando a alguien en especial. — Sentí que me llamaba aquí — dijo el joven príncipe—, su majestad. — Bueno, se que mi hija no esta en sus aposentos, fue fácil adivinar donde estaba— la reina Quinn llevo sus ojos al vampiro— — No la obligue a venir, si eso desea saber — Dorian tomo asiento frente a la reina—, además, pedí su mano en matrimonio si no lo recuerda, creo que no podrá negarse ahora. — Puedo hacerlo y lo hare, no dejare que mi hija despose a un asesino con hijos bastard

