Un grito estrangulado salió de mi garganta, la sangre corría por los costados de mi espalda, espasmos recorrían mi cuerpo maltrecho, las cadenas sonaron cuando me dejo caer contra el suelo cubierto de trozos de madera, las astillas pinchando mis brazos. Lagrimas corrían por mis mejillas, no sabía cuánto tiempo había estado aquí, tampoco sabía que era lo que había hecho para que me maltrataran de esta manera. -basta… -mi voz salió apenas un murmullo audible- por favor- rogué como hacia cada tarde desde que me había encarcelado y apartado de Luc. -¿basta?- esa voz, esa voz que la había atormentado cada día y cada noche sin descanso- pero si aún no hemos terminado de jugar- se rio estrepitosamente- a menos que… - me miro, sus ojos retándome- digas lo que te he pedido. Escupí en su cara.

