Un vidrio roto. Mire la taza fragmentada en el suelo manchando la madera de jugo de naranja, suspire, volví la mirada a aquella chica que la miraba con ojos cautelosos. -es la tercera taza esta vez en solo dos minutos eso es un record- apreté los puños sintiendo el desgarrador impulso de agarrarla de los hombros y sacudirla hasta hacerla volver, el miedo que veía en sus ojos me desgarraba en la mitad. -¿no me vas a decir nada?- fruncí el ceño, sus ojos castaños le devolvieron la mirada y comenzó a balancearse, mi pecho se oprimió ¿cuánto había tenido que sufrir para que ella este de esa manera? Desde hacía un día que la había rescatado de ese maldito calabozo y ella parecía no reconocerlo. -Valeria, soy yo- susurre despacio agachándome a su altura, su cuerpo se puso rígido- soy Luc-

