Daniels se apartó sorprendido por las palabras de su mujer. Nunca la había visto así ¿Qué le había pasado en esos días? Observó cómo Mahia impulsaba su cuerpo sobre el de su esposa y le preocupo porque Amanda no era ruda. Lo que no esperaba era que su dulce mujercita se defendiera de la manera en que lo hizo. Antes de que Mahia la tocará, Amanda golpeó el rostro de la chica con el puño cerrado noqueándola en segundos. Luego la cogió por el cabello para propinarle cientos de cachetadas, pero Mahia no se dejó… con la pierna hizo caer a Amanda al suelo colocándose ella misma encima de la castaña apretándole el cuello con insistencia. Y fue allí cuando se preocupó el rubio por su esposa. Hizo el amago de meterse en la pelea pero esa voz femenina lo interrumpió. —No… te… metas. Logro decir y

