La mirada sorprendida de Luana fue para Abdul la señal de que aún podía disfrutar de la dulce y suave boca de la mujer de la que estaba enamorado y sin dejarla pensar en lo que sucedía sus brazos rodeaban a Luana y la unían a él con ternura y fuerza. Eran un lazo fuerte que se sellaba con dos bocas que se disfrutaban y compartían besos dulces e intensos. Un hombre perdía la cabeza y una chica el corazón, el perro fue quien los devolvió al lugar a dónde estaban ya que ambos habían volado lejos de allí. -- ¡Yo te amo! -- Dijo cerca de su boca -- ¡No digas eso! -- ¡Vuelve y olvida! -- Decía con su cabeza escondida en su hombro -- ¡Nunca mi amor nunca! -- ¡Mirame! -- Te amo Luana, te amo y lo sentiste en mis besos y lo sentiste en tu corazón -- Sabes que no miento, te amo -- Te amo L

