Dylan Después de que la clase acabó y logré quitarme a Marcie de encima, salí del salón pero me quedé esperando en la puerta a Jess, quién todavía seguía hablando con el idiota chico nuevo. Me recosté contra la puerta y crucé los brazos a la altura de mi pecho. Mí mirada solo estaba puesta en un solo objetivo, alejar a Jess del nuevo. Ella se levantó, y el cómo niño bueno la ayudo con sus cosas. ¡Que tierno! Puaj... Comenzaron a caminar hacia a mí. En cuanto llegaron a la puerta me interpuse en su camino. Jess me miró confundida, y él frunció el seño. —¿Nos dejas pasar?-preguntó él calmado. —Tú puedes irte cuando quieras, ella–ladee hacia Jess–. Se queda–a pesar de que fui cortés, se notaba mucho que eso era una orden, y no una opción. Sonreí picaronamente. Pude ver que ella se

