Dylan El despertador sonó como un taladro en mi cabeza. No tengo ganas de ir al colegio. Solo quiero dormir, dormir y dormir, y... soñar con la noche que tuve con Marcie. Porque de eso no me olvido. —¡Dylan arriba!–gritó mi madre mientras golpeaba mi puerta. Con todo el desgano posible me levanté. Arrastré los pies hasta el baño, lave mi cara, dientes y luego me peine. Al acabar de vestirme tomé mi teléfono y baje a desayunar. Prendí el celular, en pocos segundos comenzaron a llegar mensajes de Marcie, no los conté pero de seguro eran más de diez. ¿Qué le sucede a esta chica? Pensé que tenía claro que lo nuestro no era algo serio, ahg chicas... En la cocina estaban mis padres desayunando. El elfo tambien estaba ahí. Ellos me saludaron y siguieron con sus cosas. Pero el pequeño

