Sí, estoy embarazada. Según esta maligna y estúpida prueba de orina, que se burla de mí con sus dos pendejas rayitas… Estoy embarazada. ¡Ja! Estas cositas no son confiables. Todo el día las chicas estuvieron revoloteando alrededor de mí con el cuento del bebé. Estuve a nadita de noquearlas a todas. Cuando llegué a casa, le conté todo a Cam quien en vez de reírse por lo absurdo que se escuchaba, se levantó como si tuviera un petardo en el trasero y regresó diez minutos después con esta absurda prueba que se burla de mí ahora. —¿Qué es? —Cam está saltando de un lado a otro en mi apartamento. Se encuentra tan nerviosa como yo. —Creo que está dañada. —Negación. —¿Cómo que dañada? —Entra al baño y me arrebata la prueba—. Oh Dios, sí estás embarazada. —Está mala, Cam. Sabes que no puedo

