Al llegar al lugar de Cam mi humor sigue siendo pésimo, por eso, cuando ingreso y descubro que Cam ha planeado una velada romántica con ¿Adam? o quien quiera que sea, mi perra interior surge. —Camilla podrías haberme dicho que tenías planes sexuales, así me hubiera ido a un hotel y no tener que escucharte ¡toda la maldita noche! —Sé que no tengo derecho de quejarme, Cam me ha dado un techo, comida y un empleo. Esta es su casa y puede hacer lo que quiera, pero Alex ha dañado mi humor y no quiero ser testigo de una película porno de mi mejor amiga. —Lo siento Alec, aún no me acostumbro. Relax, Adam y yo vamos a salir un rato, tienes el lugar para ti. —Creo que acabo de correr a mi amiga de su propia casa, ahora la ira se convierte en culpa. —No, discúlpame tu a mí. Estoy siendo una perra

