Voy a mi apartamento para cambiarme y mientras abro mi puerta veo a Alex dirigiéndose furioso hacia mí. —¿Me puedes explicar qué es esto? —Me entrega no muy amablemente los papeles del divorcio. —Tú sabes que son. ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que estabas en un viaje de trabajo? —pregunto mientras entro a mi casa. —Regresé esta mañana para poder retomar unas cosas y me encuentro con que hay un trámite de divorcio, del cual no me he enterado aún. —Espera, ¿qué? Esos papeles me los enviaste tú. No te hagas el inocente ahora, si deseas cambiar algo dímelo y los vuelvo a firmar. No quiero seguir “manchando el apellido de tu familia”. —¿De qué estás hablando? ¿Quién te dijo eso? —Ay, Alex, por favor. No me vengas con eso, sé perfectamente que no sufres de personalidad múltiple ni eres bi

