A las seis treinta de la mañana me doy cuenta que debo regresar a casa para cambiarme e ir a mi trabajo. Voy a pedirle a Brenda mil bolsitas de Guaraná para lograr pasar este día. —Vin, es hora de irme. Debo cambiarme. —Oh, sí nena. Espera les digo a mis padres y te llevo. —No. Melissa los necesita, además no has dormido nada, no te quiero al volante. Voy en taxi. —De ninguna manera vas a ir en taxi. —Miguel se acerca e interrumpe nuestra conversación—. Has estado con mi familia toda la noche, no puedo permitir que salgas sola con quien sabe qué clase de persona al volante. Voy a llamar a Hernán para que te lleve. —Ya veo de donde aprendiste —murmuro para Vincent, quien me sonríe. —Cuidamos lo que queremos y nos importa. —Se acerca un poco más y susurra en mi oído—: Cuidamos lo nues

