Pov Arabella Vladimir se acerca con lentitud, poniendo mi corazón a latir tan fuerte, que puedo escucharlo. Sin apartar sus ojos de los míos se quita el albornoz que lleva puesto, para con una calma desesperante quitarse la camisa de botones del mismo color. A medida que desprende los botones, algo me sube por el estómago. Mis manos comienzan a temblar y mis labios palidecen. Observo de cerca su pecho: duro, marcado por un camino de tatuajes que parecen un mapa de historias vividas. Suspiro cuando siento el peso de su cuerpo recaer en la cama. Su perfume vuelve a golpear mi nariz, haciendo que mi respiración se acelere. Entonces, lo veo recostar su pecho de la almohada para con precisión llevar mi cuerpo hasta el suyo. Mi cabeza recae en su pecho, logrando que pueda sentir los latidos de

