No deseo levantarme, no deseo abrir mis ojos. Estoy acostado tan plácidamente, que las ganas de quedarme en cama abrazando su cuerpo me tientan. Tengo asuntos que atender, tengo que trabajar y aunque podría tomarme el día muy tranquilo para mí –para ambos–, no lo haré, porque es una manera de mantenerme ocupado. Sé que la mujer a quien estoy abrazando, se despertará en cualquier momento, se irá a pasear por el viñedo y yo me quedaré aquí encerrado. «Algo tengo que hacer para distraerme hasta que ella regrese» Esta vez, no puedo ir detrás de ella, porque esta vez, la viña está repleta del personal, así que por nada del mundo me pienso exponer. «Un paso a la vez» Pienso en nuestra noche, en lo que le hice al comenzar nuestra ducha, para luego terminarlo en la cama. La hice mía, la hice gem

