Capítulo 5
Luego de abandonar esa casa, regresé a la empresa, ordené a mi asistente tan incompetente realizar ese contrato, obviamente puse varias cláusulas importantes, las cuales haría saber a la familia de Berenice, si decidían firmar, aunque yo tenía un 80% de seguridad sobre esa respuesta positiva, pude observar el rostro de la madre, quien temía ir a la cárcel por una demanda de mi parte, eso la mantendría contra la espada y la pared llevándola a tomar la decisión de aceptar.
Pasé el día dándole vueltas al asunto hasta que llegó el momento de regresar a casa, por fortuna no vivía con mis padres, debido a que al cumplir los 25 mi progenitor estuvo de acuerdo en mi independización, siendo un hombre y graduado de la universidad, no podía seguir en la misma casa que ellos, nuestra posición lo impedía, siendo tan importantes teníamos a toda la prensa sobre nosotros y cualquier acción de nuestra parte, indicaba una reseña en los periódicos y revistas de chisme.
Como odiaba esas estúpidas revistas, incluso llegaron a inventar cosas patéticas sobre mí, uno de esos chismes, era poner en duda mi hombría. Porque según ellos, no tener una prometida o novia a mi edad quería decir que no sentía interés hacia las femeninas, cosa totalmente falsa, por supuesto que sentía atracción por las mujeres, sin embargo, detestaba la superficialidad reflejada en cada una de esas chicas las cuales me presentaban, todas tenían algo en común y eso era el interés por cuantos ceros tenía mi cuenta.
Mi vida, como un millonario, parecía ser perfecta, no obstante todo se convertía en una fachada bien hecha, yo aprendí a vivir de apariencias justo como mi madre, ella decía que nadie debía enterarse sobre nuestros problemas, y a pesar de que en el fondo deseaba conocer realmente aquello llamado paz, seguido de una mujer que no sintiera atracción por mi dinero, los autos y cualquier lujo escandaloso que pudiera obtener.
Entré a mi solitaria casa y entonces pude comprender las palabras de mamá, ella siempre en sus visitas mencionaba el hecho de mi aislamiento y desolación, empero yo podía vivir completamente solo y eso no me afectaría en lo absoluto.
El ama de llaves me recibió al abrir la puerta y entregué todas mis cosas, ella las llevó a su respectivo lugar y luego de darme una ducha y ponerme una bata, me sirvió la cena, decidí que necesitaba un descanso por todos los problemas presentados los últimos dos días, sentía tensión en los hombros y la cabeza me dolía, por tanto, pensar en soluciones, además de las reuniones con los socios empresariales que a menudo eran tan difíciles de convencer cuando se trataba de propuestas nuevas.
—Mejor dejaré que mi poder de convencimiento actúe, y mañana espero poder recibir una respuesta por parte de esa familia —dije en un bostezo casi cerrando los ojos, cuando mi cabeza tocó la suave almohada.
De pronto me encontré pensando en ese niño, cuando lo tuviera en mis brazos y por fin les diera ese heredero que tanto habían pedido mis padres, cuando Gael Maximilian Relish naciera, entonces ya no existían excusas para firmar el acuerdo de derechos y todos los bienes pasarían a mi nombre, incluyendo empresas extranjeras.
《 Solo resiste un poco Max, todo va como viento en popa 》
Reflexioné cerrando los ojos.
***
La mañana siguiente, me levanté y arreglé para ir a la empresa, luego de desayunar subí al auto tomando el rumbo acostumbrado, la mañana se veía agradable y eso me puso de buen humor, normalmente siempre estaba estresado con humor de perro, coloqué un poco de música en el reproductor la cual escuchaba chasqueando los dedos al ritmo pegajoso de Locked out of heaven, canté disfrutando el tema hasta que la canción se detuvo por una llamada entrante, fruncí el ceño y contesté de inmediato.
—Hola, Maximilian Relish en qué puedo servirle —saludé cordialmente, y del otro lado la persona se identificó, cuando dijo su nombre algo dentro de mí saltó llenándome de emoción.
《 Muy sabía tu decisión niña 》
Pensé
Ella estaba interesada en ese trato, porque de una u otra forma, saldría de su pobreza y siendo tan ambiciosa con ese deseo de graduarse, el interés a una suma de dinero razonable crecía.
—¿Puede recogerme a dos calles de mi casa? —preguntó y a pesar de que me pareció extraño, acepté sin problema.
Conduje tomando la ruta contraria a la empresa, en ese momento la prioridad, era saber la respuesta sobre mi proposición. No tardé en llegar, y cuando estacioné mi vehículo buscando a la chica, ella apareció caminando por la acera, reconoció donde estaba mi coche, se puso de pie frente a la puerta y me bajé al instante, miré por encima de ella y al no encontrar a su madre, me vi en la obligación de preguntar.
—¿Vienes sola?
—Sí, necesito hablar con usted —respondió secamente
—Ok, te escucho.
—Bien, necesito saber como funciona ese contrato, ¿Qué cláusulas debo cumplir? —interrogó, hice una mueca de lado pensando y realmente me pareció que esa niña tenía bastante madurez para su edad, ni siquiera su madre me pareció ser tan centrada en las decisiones.
—Te lo daré a leer si eso quieres, pero varias normas las establecí yo, para que no haya inconvenientes con el progreso del embarazo, si considero que mi hijo está en peligro, haré lo que yo crea pertinente para protegerlo, eso quiere decir que al estar dentro de tu vientre, harás todo lo que te ordene —resalte para proseguir —. Además, tus responsabilidades como madre del niño serán únicamente hasta que cumpla un año de edad, entiendo bien el proceso de destetar y lo importante que es la leche materna para un niño recién nacido, luego de eso podrás ser libre del contrato y seguir con tu vida de una manera normal.
—¿Y podré vivir con mis padres? —interrumpió y asentí.
—En efecto, podrás vivir con tus padres, pero si en algún momento ocurre algo que ponga en peligro al bebé, deberás vivir en mi casa, o mejor dicho, mansión, ahí te brindaré las comodidades para mantenerte segura hasta el día del parto —expresé detallando mis puntos—. También quiero que sepas que a pesar de ser menor de edad, si incumples el contrato, voy a demandarte para que vayas a la cárcel, esto no es un juego porque se trata de una vida en tu vientre, ¿Entiendes? —puntualicé serio
—Comprendo bien, y estoy dispuesta a aceptar el contrato, mi madre no está de acuerdo, pero de igual manera lo haré —confesó
—¿Sí, sabes que por ser menor no puedes firmar sin autorización? Iremos a tu casa y hablaré con tu madre, ella aceptará firmar, te lo aseguro, soy bien conocido por obtener lo que quiero —manifesté orgulloso, ella puso mala cara, sin embargo, eso no importaba, lo realmente relevante era poder obtener esa firma para sellar el trato. Sube —le dije abriendo la puerta para que entrara, me obedeció y luego cerré para disponerme a conducir hasta su casa.
Ella se mantuvo en silencio, contemplé su rostro y debía aceptar una cosa, esa niña tenía buen aspecto y con mis genes incluidos ese bebé, sería perfecto, mi madre estaría feliz de cargar entre sus brazos un nieto como aquel que se hallaba justo ahí, en el vientre de esa adolescente, la cual a su vez se veía madura, decidida y dispuesta a todo únicamente por lograr el objetivo deseado, entonces supe que ambos manteníamos algo en común. Ese niño sería un beneficio mutuo.
Cuando bajamos del auto, ella siempre se quedó detrás de mí, esperó a tocar el timbre y segundos después apareció el hombre de la casa, él me observó con mala cara, pero me permitió entrar. La chica permanecía cubriéndose conmigo, al parecer temía las acciones que pudiera tomar su madre, pero desde ese momento yo me iba a convertir en su protector, no podía permitir que nada le ocurriera mientras mi hijo estuviera en su vientre.
La mujer conocida para mí, como Rebeca, apareció viendo a su hija con evidente molestia, luego posó su atención en mí levantando la barbilla con temple para tratar de hacerme saber, que no cambiaría de opinión.
—Mi hija no tendrá ese bebé, si quiere puede mandarnos a la cárcel, pero yo lo enviaré a usted por chantaje y querer hacer que una menor de edad tenga un niño a la fuerza —advirtió firme, yo sonreí porque me causó gracia su actitud, realmente no deseaba conocer mi lado malo y cruel.
—Señora Spencer, debo recordarle que tengo el poder suficiente como para dejarlos en la calle, sé de buena fuente que no han pagado la hipoteca y podría mover mis influencias para dejarlos sin casa, si yo quisiera —amenacé con una sonrisa petulante, eso le daba mi toque personal—. Su hija está dispuesta a tener al niño, únicamente debe firmar y todos felices, ¿de verdad quiere seguir viviendo en esta pocilga que llaman hogar? Sí, ustedes aceptan el trato, prometo que hoy mismo vivirán en una mejor casa, pagaré la colegiatura de sus dos hijos y su esposo tendrá un mejor empleo en mi empresa, ¿qué dice, tentador no? —animé para convencerla, ella arrugó las cejas volteó el rostro y aunque parecía no querer cambiar de opinión vi una señal de titubeo en su expresión.
《 Bingo, ya eres mía querida 》
—Vamos, no lo piense tanto, las oportunidades así, no se dan dos veces en la vida —presione y ella miró a su hija, quien asintió dándole su aprobación, volvió a verme y realmente no podía evitar la felicidad que me generaba salirme con la mía.
—Aceptaremos —aceptó finalmente.
—¡Magnífico! Les juro que no se arrepentirán, ahora solo necesito su firma aquí —entregué los papeles del contrato y la mujer se sentó a leer, hizo varias preguntas sobre las cláusulas, sin embargo, firmó a fin de cuentas.
—Bien, y ¿qué sigue? —interpeló la mujer
—Preparar sus maletas, hoy en la tarde van a mudarse, les comparé una casa nueva que pondré a nombre de su hija, por supuesto, ella es la beneficiaría aquí —la miré sonriéndole, pero esa chiquilla torció los ojos y se fue dejándome con la palabra en la boca, de verdad me parecía grosera y altanera y su actitud me decía que íbamos a tener muchos problemas.
《Rayos, tener que soportar 9 meses y luego un año no será fácil 》
—Bueno, pasaré por usted luego que salga del trabajo —recordé llevándome los papeles en la mano, casi saltando en un pie por la alegría—. Te veo luego Berenice —completé para recordarle que en ese tiempo me debía respeto y no estaba dispuesto a tolerar su mal carácter.
***
—¿Bonita verdad? —pregunté viendo la estancia mientras la mostraba a toda la familia, que mantenían la boca abierta por el asombro.
—Vaya, es bastante grande y hermosa —dijo el padrastro de Berenice
—Sí, es bellísima —completó su madre, yo miré a la chica quien no parecía estar contenta con su nueva casa.
《 Mocosa malagradecida》
Pensé
No obstante, yo por supuesto no iba a quedarme con los brazos cruzados, por lo cual presioné.
—¿Y tú Berenice? ¿Te gusta tu nueva casa? —interpelé con una amplía sonrisa, ella hizo una mueca de lado encogiendo los hombros.
—Sí, está bien —respondió con una frialdad completamente estúpida.
—Wow, se nota tu entusiasmo —repliqué, empero no podía dejar que ella acabara con buen humor.
Su madre la vio y en un tono autoritario le hizo agradecerme por aquel regalo. La chica alzó las comisuras de sus labios en una sonrisa llena de hipocresía irónica
—Gracias, por embarazarme y también por la casa excesivamente grande —manifestó saliendo de la sala, su madre abrió la boca en asombro y estaba dispuesta a irse tras su hija, pero yo la detuve
—Tranquila, iré a hablar con ella —comenté con calma, salí de la casa y avancé hasta el dónde ella se hallaba viendo la estancia. Caminé unos pasos y tomé su brazo obligándola a verme. Mira niña, quiero que tengas algo muy claro, yo no soy tus padres a los cuales puedes tratar como basura, soy el futuro padre del niño que llevas en tu vientre y me debes respeto, ¿Entiendes? —señalé con autoridad, ella frunció los labios y haló un poco su brazo para intentar zafarse. ¿Entiendes? —repetí
—Sí —contestó tajante.
—Bien, porque está en tu contrato y ya sabes lo que pasará si rompes alguna de las cláusulas —recordé
—Lo sé, enviarás a mi madre a la cárcel —canturreo siendo antipática
—Perfecto, me encanta que entiendas, así nos llevaremos bien —expresé palmeando su cabeza como un perrito que hizo algo bueno.