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1628 Words
Padres en Shock En la enfermería, el ambiente estaba tenso. Rin yacía en una camilla mientras el personal médico corría alrededor, preparándose para tratar la herida de bala en su hombro. Noah y Zack se mantenían cerca, sus rostros pálidos de preocupación, sin perder de vista ni un segundo lo que ocurría. Selene, la inteligencia artificial encargada de asistir a los metahumanos, había sido llamada para monitorear la situación desde el sistema médico avanzado del brazalete de Zack. - Está estable. - informó Selene con su tono sereno, proyectando los signos vitales de Rin en una pantalla holográfica que ayudó a los médicos a trabajar, no sin asombro ya que era tan detallada como los monitores hospitalarios. Ambos hombres se miraron, un mal presentimiento recorriéndolos. - ¿Qué ocurre, Selene? - preguntó Noah, su tono de voz tenso. Selene tardó unos segundos en procesar la información, lo que en situaciones normales era inusual, pero lo que descubrió requería un enfoque cuidadoso. - Hay presentes dos latidos fetales... La G2 está embarazada... de gemelos. - anunció finalmente mostrando las tres frecuencias cardiacas. La de la madre y la de los dos fetos. La revelación cayó como una bomba en la sala. Noah y Zack quedaron en completo silencio, procesando lo que acababan de escuchar. La noticia fue un golpe inesperado en medio de todo el caos. - ¿Qué...? - Zack fue el primero en romper el silencio, la incredulidad clara en su rostro. Su mirada se posó en el cuerpo de Rin, ahora inconsciente por el sedante - ¿Cómo...? - El embarazo ha avanzado lo suficiente como para detectarse con facilidad en el escáner. - continuó Selene - Parece que no presentaba síntomas evidentes debido a su fisiología meta humana, pero los signos vitales de los fetos están estables, a pesar de la herida de bala. Noah, normalmente calmado y metódico, se acercó a la camilla, su mirada nublada por una mezcla de asombro y preocupación. Extendió la mano y tomó la de Rin, que descansaba sobre la camilla. - Gemelos... - murmuró con una sonrisa pequeña, pero llena de ansiedad - Están bien, ¿verdad? - Sí. - respondió Selene - Sin embargo, sugiero que se mantenga en observación para evitar cualquier complicación. Será necesario intervenir en su herida de inmediato. Zack, por su parte, sintió un remolino de emociones dentro de él. Quería alegrarse, pero el temor por la salud de Rin y los bebés lo superaba. Su mirada se dirigió hacia Noah, quien compartía el mismo sentimiento de inquietud. Eran padres, ambos. Y ahora tenían una nueva razón para pelear. - Maldita sea... - susurró Zack, pasándose una mano por el cabello - Todo esto... en este momento... Noah asintió, sus ojos nunca apartándose de Rin. - La protegeremos. A ellos también. Estará bien... Zack apretó los dientes y asintió con determinación. - Ya no se trata solo de nosotros. - añadió - Esto cambia todo. No pensé que sería tan pronto. Con nuestro metabolismo las probabilidades... El médico a cargo de la enfermería interrumpió el momento, acercándose con guantes listos y el equipo para extraer la bala del hombro de Rin. Mientras preparaban el procedimiento, Noah y Zack se mantuvieron a su lado, sin apartarse ni un segundo. - Ella es fuerte. - susurró Noah, aunque era más para él que para Zack - Pero esto... es genial. Lo había pensado... Pero incluso en su confusión, un sentimiento cálido comenzó a infiltrarse en su pecho. Zack se acercó a Noah, buscando el contacto de su gemelo, sus ojos finalmente encontrando los de él. Ambos estaban asustados, vulnerables, pero la realidad de que ahora serían padres los envolvía con una intensidad abrumadora. - Vamos a ser padres. -dijo Noah, su voz quebrada. - Deja de pensar en eso. Me costó semanas sacarlo de mi cabeza desde la nación del Dragón... - regañó Zack - Y todo este tiempo estuvieron con nosotros. - Estaba embarazada en Eternal Lights. Tal vez por eso la extrañábamos tanto. Percibimos sus cambios. - dijo Noah pensativo. Zack dejó escapar un suspiro tembloroso, una mezcla de risa y sollozo. Acarició el rostro de Rin con una ternura que rara vez mostraba, inclinándose hacia ella, su voz apenas un murmullo. - Rin... no tienes idea de lo que acabamos de descubrir, ¿verdad? - murmuró con una sonrisa - Te amo tanto, maldita sea... El miedo y la incertidumbre seguían presentes, pero algo más grande se apoderaba de ellos. Un amor indescriptible por los pequeños que aún no habían llegado al mundo, pero que ya los hacían sentir más completos de lo que jamás hubieran imaginado. - Nos pondremos de acuerdo y sabremos qué hacer cuando nuestra compañera despierte. Ahora... lo primordial es mantenerla a salvo. A ellos también. Selene seguía monitoreando cada cambio en los signos vitales de Rin y de los gemelos. El peligro inmediato había pasado, pero tanto Noah como Zack sabían que el futuro les presentaba un desafío mucho más grande. Zack y Noah seguían junto a la camilla de Rin, intercambiando miradas cargadas de emociones. Mientras el eco de la noticia seguía retumbando en sus cabezas, una pregunta, inevitable y punzante, se instaló entre ellos: - ¿Quién es el padre biológico? - preguntó Noah a su hermano en su mente. El joven fue el primero en romper el silencio incómodo. Sabía que la pregunta estaba en el aire y, aunque no quería verbalizarla, la duda estaba ahí, presente entre ellos. Sus dedos aún descansaban en la mano de Rin, pero su mente estaba a kilómetros de distancia, tratando de encontrar el coraje para decir lo que ambos pensaban. - Noah... - comenzó Zack a decir en voz baja con un tono vacilante - ¿Realmente importa quién de los dos la embarazó? ¿Cómo vamos a saberlo? Noah no respondió de inmediato. Se quedó mirando a Rin, observando su respiración tranquila mientras ella permanecía inconsciente, ajena a la tormenta emocional que se desataba entre ellos. La pregunta lo golpeaba igual de fuerte, pero más que una respuesta, lo que buscaba en ese momento era claridad. Un punto de apoyo para que todo esto tuviera sentido. - No importa, Zack - respondió al fin, con sinceridad - Sólo fue curiosidad. No tenemos forma de saberlo, no sin hacer pruebas. Hubo un largo silencio entre ambos, cargado de incertidumbre. Zack cerró los ojos, llevándose una mano al rostro mientras trataba de controlar el torbellino de pensamientos que pasaban por su mente. Por más que quisiera encontrar una solución inmediata, sabía que había algo más profundo que superar. - ¿Por qué siempre me metes ideas en la cabeza que no he pensado, hermano? - suspiró. - No fue mi intención. Pero, ¿sabes qué? - dijo Noah de repente, interrumpiendo sus pensamientos. Su tono era decidido, firme y cuando Zack levantó la mirada, vio la resolución en los ojos de su hermano - No importa quién sea el padre biológico. No va a cambiar nada. Zack parpadeó, sorprendido por la declaración de Noah, pero algo en esas palabras le dio la paz que no sabía que necesitaba. Noah siguió hablando, como si acabara de decidir algo que ni siquiera se había planteado antes. - Son nuestros hijos, Zack. - dijo Noah con más convicción - No importa quién haya aportado el ADN. Los dos vamos a ser sus padres, con el mismo rol, con el mismo amor. Vamos a criarlos juntos. Zack lo observó en silencio por un momento, procesando las palabras de su hermano. Una parte de él había temido esa conversación, ese momento en que tendrían que enfrentarse a la incógnita que los separaba. Pero ahora, viendo la firmeza en Noah, algo cambió en su interior. El miedo empezó a disiparse. - Tienes razón. - murmuró Zack, con una sonrisa pequeña, casi triste, pero llena de aceptación - No importa. Ya son nuestros, desde el momento en que los supimos. Noah asintió y los dos compartieron un momento de comprensión. La biología, al final, era lo de menos. Ambos amaban a Rin y ahora a esos pequeños que venían en camino. No habría favoritismos, no habría divisiones. Criarían a esos niños como lo habían hecho con todo en sus vidas: juntos, como iguales. Zack soltó un suspiro de alivio, sintiendo cómo el peso en su pecho se desvanecía. Miró a Noah con un brillo en los ojos que hacía mucho no mostraba y extendió la mano para estrechar la de su hermano. - Vamos a hacerlo bien. - dijo Zack con una sonrisa más amplia - Los tres, juntos. Noah apretó su mano con firmeza, devolviendo la sonrisa. No había más dudas. Habían llegado a un acuerdo sin necesidad de más palabras. Independientemente de quién fuera el padre biológico, ambos cumplirían su papel como padres de esos gemelos con el mismo compromiso y amor. Ya lo habían acordado cuando se casaron con ella, pero ahora, frente a una situación real, lo estaban demostrando. Los dos miraron nuevamente a Rin, todavía inconsciente pero rodeada por la calidez del vínculo que los unía. Y en ese instante, a pesar del caos que los rodeaba, todo se sintió en su lugar. Riku sonrió al observarlos decidir y se alegró que los primeros pensamientos confusos que percibió se hubiesen aclarado a medida que conversaban. - Los felicito.. - les dijo con calma a unos pasos tras ellos para dejar a los médicos trabajar. Los gemelos se giraron y le sonrieron. - Nunca pensé en verte convertido en padre. - le dijo a Zack - Ni yo. Fue inesperado. De verdad. Riku los observó. - Tengo que ir por Constance. - les dijo serio. - Te ayudaremos. Hablaremos con Jasper. - Gracias.- les dijo controlando las emociones. Tenían que recuperarla.
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