Alexander
Miro como se pasea Aurora de un lado para el otro, la verdad que el tintineo de sus tacones hace que el dolor de mi cabeza se incremente, vuelvo a mirar mi traje y las iras se extienden al recordar a la pésima secretaria que jamás hubiera tolerado tanto a no ser por mi papá que se le da por hacer actos de Beneficencia.
-Te lo dije es una muerta de hambre tramposa y mentirosa, quien sabe cuántas cosas más hace a tus espaldas- suelta de la nada Aurora
-Si hay algunas cosas por no decir muchas, que me molestan, pero como te lo dije no son cosas de tu incumbencia ni tengo porque explicártelas ni comentar contigo como me siento o dejo de sentir- le respondo cansado de su actitud
-Lose, pero tú sabes que siempre me voy a preocupar por ti, el otro día estaba hablando con tu madre y creo que coincidimos que el salón de Luna es el mejor lugar que podemos usar para nuestra fiesta de compromiso- responde acercándose y tratando de sentarse sobre mis piernas
-¡escúchame bien, yo no se porque miras tanto a tu secretaria¡- responde enojada y subiendo el tono de su voz - vez- la señala – ni gracia tiene, estoy harta de lo horrorosa y perra que es, tú mismo fuiste testigo de como me golpeo sin impórtale nada, mira lo que te hizo y no se porque no la corres directo a la calle, el día que tenga mi anillo en este dedo- se señala el anular – voy a correr a esa mujerzuela y tú me señala.
Intervengo inmediatamente antes de que siga con el show -y te recuerdo que tú no estás en condiciones de reclamarme nada, yo voy a hacer lo que me parezca pertinente, te lo dije Aurora, te di la oportunidad de volver hacer amigos pero la verdad no sé porque sigues empecinada en ese matrimonio que no tendrá ni lugar- contesto tratando de controlar mi ira
-Es un acuerdo que tienen nuestros padres y ni tu ni nadie lo va a romper -responde limpiándose una lagrima de la mejilla
-Porfavor sal de mi empresa y trata en lo posible de no regresar- le respondo cansado de toda la situación.
-Una cosa más- regresa a mirarme antes de dirigirse a la puerta
-¿Si sabias que la única razón por la que tú papá no despide a tu secretaria es únicamente porque se anda revolcando en la cama con ella?- contesta de la nada
-Así de anticuada y ridícula como se viste, se la pasa pavoneándose en la planta de administración acosando algunos de tus empleados, sino me crees puedes ir cualquier día de estos a confirmarlo- responde cerrando la puerta de un solo portazo y en este momento esta que me hierve la sangre
Físicamente no es para nada atractiva, pero algo que tengo que reconocer de esa mujer, es que siempre es directa y siempre hace lo que se le viene en gana, sorprendentemente algo que no he podido controlar, es como una plaga que logro capturar y encuentra la manera de volver a escaparse de mi control.
Estoy enojado porque sé que mi madre nunca va a querer reconocerlo, no es la primera vez que mi padre tiene este tipo de conductas, lo que me sorprende es que esta vez haya buscado alguien tan joven que podría resultar siendo su hija, y lo que más me fastidia es que lo haya hecho en mi empresa.
Escucho ruido fuera de mi oficina y salgo con la intención de regañar a mi secretaria de cualquier cosa que este haciendo, la sorpresa que me llevo
Veo a mi padre sosteniendo la falda de mi secretaria mientras a pocos pasos mi secretaria esta envuelta de la cintura para abajo con la chaqueta de mi padre, la escena me da asco y es bastante comprometedora.
Soy consciente que mande a colocar pega sobre su asiento, pero no lo suficientemente fuerte como para que tenga que desvestirse, me maldigo internamente por tener actitudes inmaduras y seguirle el juego infantil a la mujer por la que tengo de secretaria.