Me sentía reacia al querer asistir a esa reunión de la empresa, era la fiesta de promoción más importante del año y la galantería estaba por todos lados, ya me sentía lo suficiente humillada de mi jefe y los malos comentarios de mis compañeros, que supongo algo escucharon o alguien ya les fue con él chisme, no estoy de humor para tener que soportar a la mentirosa de Aurora, por suerte no ha dado señales de vida en este piso, pero en fin una semana terrible.
Como si no fuera suficiente todo el carácter de Alexander, tengo que lidiar con algunos detalles de última hora en él trabajo.
Mis planes de hoy son terminar mi trabajo y escapar lo más pronto de aquí, estoy exhausta y con dolor de cabeza, a mí nadie me humilla, no me creo superior a nadie, pero tampoco nadie me va hacer de menos a mí.
En el baño, justamente en el piso donde trabaja Romi, escuche los planes de la patas flacas o más conocida como Katherine, no pretendía seguirle el juego pero me convienes saber hasta donde quiere llegar o que es lo que va hacer , me cree tonta, pero no sabe con quién se está metiendo, ya voy descubriendo sus planes y mi paciencia está llegando a su límite, solo espero que no me haga explotar ya que mi personalidad no me deja quedarme callada y ya me duele el labio de tanto morderme para poder controlar mi boca, la muy zorra que es super amiga de Aurora pretende estar a mi favor mostrándose como amiga, pero al final solo es un plan de ese par para tomarme fotos con la “mega ropa de diseñador” que se ofreció a prestarme.
Estamos a inicio de otro mes y mi querido jefe ni siquiera se digna en pagarme el sueldo, La señora Margarita ya me está cobrando el alquiler y no he querido hacerle frente, mis reservas se están acabando, por lo que no puedo comer afuera ni pagar un taxi
Solo tengo para el transporte público, así que debo acabar todo a tiempo o llegare tarde para tomar el último medio de transporte económico que me queda del día.
Suena el intercomunicador y un grito del otro lado hace espabilarme
- Ameeliiiiiiaaaaaaaaaaaaaaaa – grita don gruñón
-Buenas tardes señor en que puedo ayudarlo- le respondo con una de mis mejores sonrisas tratando de mantener mi trabajo.
-Amelia, necesito los archivos y el informe de mañana para hoy mismo, sabes que no me importa lo de la fiesta ni que tengas que arreglarte, los necesito para ya, así que apresúrate y te pones a trabajar ahora mismo – responde el desgraciado acumulándome más trabajo
-Claro señor se le ofrece algo más- le contesto muy irónicamente
- Sino es así tengo todo lo mañana ya listo para hoy, su traje ya está en el armario para que pueda cambiarse, el documento y presentación que se pospuso esta mañana se los envíe a su correo, y en cuanto a la organización de la fiesta de hoy, ya se comunicaron los encargados y esta tal cual lo dispuso, el brindis será a las 9pm lo que le da tiempo para llegar media hora antes y no después de la junta con la empresa Linwes asociados, y si me pide el trabajo para dentro de tres días posteriores a este, empezare ahora mismo, un linda tarde jefecito ahora si me retiro- le digo burlonamente mostrándole una amplia sonrisa antes de salir de allí, yo se que esta buscando la quinta pata del gato para poder despedirme, pero no lo va a lograr.
Me siento en mi escritorio disfrutando brevemente de mi victoria, hoy después del mediodía todos teníamos el día libre, todos con la excepción de la secretaria del jefe.
Era tiempo para organizarnos y alistarlos para la noche, si mis planes hubieran sido asistir lo hubiera mandado a la mierda y quedaría todo lo que me pidió para la otra semana, pero como no tenía pretexto para evitar ir a la fiesta y salir de aquí sin que nadie me vea, aprovechare la escusa del trabajo para escabullirme después.
Mientras organizo la agenda del lunes, miro sin querer hacia la oficina del gruñón y no puedo apartar mi vista de ese bombón, se está probando el traje que yo misma elegí
mente estúpida, pero a veces le agradezco de estar en mi subconsciente.