Livna
Como es posible que puedan hacerme enojar y luego logren tranquilizarme de una manera que ni yo misma entiendo, en el trabajo las primeras semanas he hecho de todo para poder soportarlo, pero todo me lo complica con cada acción de protesta, él no se da por vencido y yo tampoco, es una lucha diaria que yo inconscientemente empezado a ver como un juego, todo inicio molestándome, haciéndome rabiar y ahora me divierte, o más bien creo que es la convivencia que ha hecho que me vaya acostumbrando.
Mi jefecito es un hombre muy Guapo, no puedo negar que me gusto cuando apenas lo vi
Hoy me arregle y me vestí como siempre, ya que logre que Ester recupere una maleta con mi ropa, estoy feliz de ya no tener que usar la ropa de Roxy y no porque no me sienta agradecida sino porque me quedaba muy grande, me gusta cuidar mi apariencia, verme bien y sentirme cómoda con lo que sea que me ponga pero no tanto como Ester al grado de exagerar usando tacones de aguja todo el tiempo y que al final del día te maten los pies.
Es que lo contemplo en este momento y no parece el mismo hombre que me da pelea todos los días, cuando me ha hablado de manera tan serena y desinteresada para poder ayudarme.
Como hago para quitarle la mirada cuando me responde con esa intensidad en los ojos
-Sabes? - le digo mirándolo profundamente, ya estamos demasiado cerca que puedo escuchar su respiración y siento que de alguna manera me cuenta muchas cosas a través de sus ojos y a la vez me pregunto qué cosas tiene en la mente este hombre
-No te soporto- le respondo recordando todas las cosas que me ha hecho el desgraciado, pero tampoco puedo dejar de pensar en mi Apolo de cabellos dorados que es el hombre que estoy viendo en este momento.
- Pero tampoco puedo negar que de alguna manera me gustas- le digo enrollando mis manos por su cuello y besándolo
Hormigas locas me recorren todo el cuerpo cuanto siento que no se aparta y me corresponde el beso profundizándolo mas
Ya esta no hay vuelta atrás me está besando malditamente bien que no quiero apartarlo creo que estoy bien, me siento un poco mareada, pero estoy segurísima de que puedo pararme
Intento ponerme de pie y no lo consigo
Me está cargando en sus brazos llevándome a no se dónde, me arroja sobre la cama, camina lentamente y de la nada empieza a besarme nuevamente
Sus besos dan inicio desde el centro de mis senos, es una sensación que nunca pensé llegar a decir, pero me gusta.
Toma mi boca tan violentamente que siento que me falta el aire, aun así, no quiero sepárame, tomo el control haciendo movimientos agiles con mi lengua, el no se queda atrás, es una lucha como siempre compitiendo entre los dos a ver cuál tiene el control.
Las hormigas locas se concentran en áreas de mi cuerpo donde necesito algo de ayuda para poder liberarlas.