Despierto en plena madrugada a causa de un fuerte dolor de cabeza, es abrumador y casi no me deja pensar, a él le siguen terribles dolores en las muñecas y los pies; cierro los ojos con fuerza ovillándome en el lugar y apretando los dientes con fuerza, me obligo a incorporarme cuando siento los alrededores mojados y al pasar la mirada por las sábanas me encuentro con que hay sangre por todos lados. Los estigmas sangran demasiado el dolor es insoportable. De pronto, salgo sobresaltada de la cama y por poco no me veo en el suelo de bruces, el sonido que llega a mis tímpanos es tan fuerte que me desubica del lugar, me mantiene como en una especie de transe del que me es difícil salir y solo puedo cubrir mis orejas mientras el sonido es más y más fuerte; estoy segura de que esa es la tercer

