-Dice que no va a poder venir.- dijo Doña María con gesto contrariado al cortar la comunicación. -Creo que se pescó un resfriado ayer por caminar bajo la lluvia.- aclaró frente a la mirada decepcionada de los niños. Pato la había estado esperando toda la mañana. Una vez más lamentaba no contar con su número de teléfono. Las cosas no habían terminado como deseaba y tenía la impresión de que May lo había entendido todo mal. No podía dejarla pensar que no quería besarla. Por supuesto que quería eso, eso y mucho más, pero no podía. No era un hombre para alguien como ella. No era libre. Había rememorado aquel beso mil veces y cada vez lo encontraba más hermoso, la forma en la que lo había mirado, como había recorrido su rostro con dulzura, como había tocado su pecho. Había sentido la ne

