Brodie se despertó, confuso. Sentía como si el mundo entero le hubiera golpeado. Se llevó la mano a la nuca; la sentía húmeda y pegajosa de sangre. Gimió al abrir los ojos. Estaba tumbado en un suelo de baldosas de mármol beige y se dio cuenta de que había otras personas a su alrededor. Contó cuatro pares de pantalones y un par de piernas desnudas sobre sandalias rojas de tacón alto. Se sentó lentamente en el suelo y miró a su alrededor. Había cuatro hombres en la habitación, además de la mujer rubia que había intentado secuestrarle antes. Formaban un semicírculo y le miraban fijamente. Se encontraba en el gran salón de un chalet moderno, con puertas plegables de ancho completo que daban a una zona de piscina rodeada de amplios jardines. Los muebles parecían caros y confortables; dos so

