Felicia Describe 1:

457 Words
Desperté una mañana del sábado debido a unos ruidos extraños que se escuchaban en el patio de mi casa. Eran casi las diez y hasta sentia un poco de hambre, pero estaba cansada después de una semana pesada de trabajo. Fui a la habitación de mi hija Sara quien estaba profundamente dormida, pero seguían los ruidos así que me asome por su ventana ¡Dios! jamás imagine lo que mis ojos verían, ¡habían cuerpos mutilados en mi patio y personas muertas caminando como vivos! ¡Eran zombis! y estaban comiéndose a mis vecinos…. me acerque lentamente a mi hija para despertarla y le dije que no hiciera ningún sonido, solo puse mi dedo en mis labios y mencione suavemente… —Asómate por tu Ventana, pero no grites por favor si te escuchan vendrán aquí ok… aunque son lentos mis puertas traseras son de vidrio y yo ya me había fijado en taparla con el gabetero de mi hija, es pesado así que tendríamos que moverlo entre las 2 sumamente lento. Mi pobre hija de 12 años temblaba, pero me ayudo a mover el gran mueble, después comenzamos a desconectar todo lo que podía emitir sonido microondas, TVS, equipos de sonidos, parlantes, timbre de la puerta, aspiradora móvil etc. Tenía que sellar las ventanas con el gabetero de cada habitación y la de la cocina con el refrigerador, las demás puertas y ventanas las selle con los muebles de la sala y de la cocina. Yo siendo ingeniero mecánico estaba acostumbrada a levantar piezas pesadas de máquinas industriales, pero aun así necesitaba la dirección y balance que hacia mi hija. Ella hacia atletismo en su escuela así que poseía brazos, piernas y glúteos fuertes y ella me ayudo a mover todo. Yo nacida en Florencia Italia dejé mi país para casarme con un ciudadano americano de nombre Steve Lane exmarine retirado, veinte años mayor que yo, lo había conocido en r************* . El manejaba su propio camión de 18 ruedas, trabajaba en una enorme empresa de transporte a nivel nacional y viajaba cada semana, ese sábado él llegaba, siempre nos traía regalos y nos llevaba a cenar a buenos lugares, lo primero que pensé fue en llamarlo para que se viniera con el camión para la casa e irnos con él, porque la situación se ponía cada vez peor. Al responder mi llamada me dijo que estaba atrapado en la tienda (mart, le cambiaremos nombre para no dar publicidad gratis). Había bajado del camión para comprar refrescos, botanas y frutas. Estaba muy nervioso cuando me comento que los muertos se levantaban del piso y comenzaban a morder a las personas y esas mordidas los cambiaban, se contagiaban como un virus en la saliva o en la sangre.
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