Cinco días, han pasado... Luca se mantiene estable, pero no ha despertado y mi necesidad de oír su voz, crece... Lunita lo viene a ver todos los días y yo me muevo costantemente entre la clínica y la casa.
Me siento por horas a su lado, le pido que vuelva a mí...
Hoy Lunita se ha venido temprano conmigo, yo he ido a darme una ducha y después de veinte minutos de discusión con Rosita, que insiste en que debo comer, que he adelgazado demasiado... Nos hemos ido a ver a Luca.
Tal vez el vínculo con su Lunita, lo haga reaccionar... Los doctores dicen que evoluciona bien, la enfermera que se ha convertido en mi amiga, me dice que su cuerpo está sanando, que nunca pierda la fe...
Luna, se acuesta con mucho cuidado a su lado y le acaricia el brazo, sabe que su papi tiene una "nana" y se queda quietita. Le dice muchas veces que lo ama y a la hora de volver a casa le da un besito.
Todos han vuelto a la vida normal... Todos menos yo.
Necesito cuidar de él, no tengo el poder de salvarlo, de hacerlo regresar a nosotras ahora, pero puedo cuidar de él... recordarle cada día, porqué debe volver... Por años fue él quién cuido de mí... Incluso, mientras creyó odiarme.
Lunita se duerme a su lado...
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Julio 2012
Estoy a medio año de terminar mi carrera, la Universidad me consume mucho tiempo, no es lo que me apasiona, pero desde pequeña me criaron para un día asumir un puesto en la compañía. No me molesta, pero hay una materia que detesto y no es porqué sea difícil, es el profesor, me mira cómo a un pedazo de carne y estás ultimas clases ha pasado de ser demasiado amable a hacerme sentir acosada. Hoy me ha llamado a su oficina, para ver un problema con un examen, me extraña porque me va bien, pero voy, para saber que pasa, Camila, una de mis amigas, me acompaña y se queda afuera, esperándome...
El señor Viera está sentado en su escritorio y me ha invitado a tomar asiento, es relativamente joven 36, 38 tal vez. Me muestra mi examen y mi error y si, me equivoqué en una tontera... Se pone de pie y se acerca a mí, se inclina sobre mi silla, acorralándome, mientras me sugiere que puede darme la opción de arreglarlo, con un pequeño costo. Su dedo se posa en mi rodilla y empieza a subir. Por una fraccion de segundo me paralizo... Sólo un leve momento y reaccionó empujando mi silla hacia atrás, poniéndome de pie.
- No, gracias... Prefiero la mala calificación.- No lo dejo hablar, no le digo nada más y salgo. Camila me mira extrañada, mis manos tiemblan, es la primera vez que vivo una situación así y me he sentido asqueada. Camila me insiste en ir a la Dirección y dejar constancia de lo sucedido y me convence.
Pero la respuesta por parte del director de la Universidad, parece un mal chiste... Que ellos cómo institución me recomiendan no tomar acciones legales, puesto que si dicho profesor tuviera cómo probar que yo mentía, incluso podía perder mi matrícula, que lo mejor era que dejara que ellos se hicieran cargo de tomar las medidas pertinentes con el profesor. Pensé en llamar a mi padre, la compañía por años ha tenidos convenios con ésta institución, dándole más de 50 pasantías por semestre en varias sucursales y en muchas áreas, pero recuerdo que ahora todo está en manos de Luca. Me voy a casa enojada y frustrada. Rosita me recibe con mi almuerzo servido, pero no estoy de humor.
- ¿Que pasa, mi niña?... ¿Problemas con el señor?
- No, mi viejita no te preocupes.
- ¡Vamos mi niña! Sé que te paso algo...
Le cuento y queda igual de enojada que yo, más aún cuándo de rabia, no puedo evitarlo y lágrimas se escapan de mis ojos.
Mi viejita me está preparando un té, para calmarme, justo cuándo extrañamente llega Luca, nunca llega temprano y justo hoy, tenía que aparecer.
- Vaya mi niña, se lo llevo a la habitación...
- Gracias.
Me voy, porqué prefiero evitar una discusión, cuándo me siento así de vulnerable.
El lunes al volver pasado medio día, en la primera clase, me vuelven a llamar a Dirección, ya voy de mal humor. Camila, me ha contado que ya existen más de 4 reclamos en contra del profesor.
Me hacen ingresar a la oficina del Director, quién se deshace en disculpas por lo que sucedió el día anterior, me informa que el señor Viera ha sido despedido y que una situación así no se volverá a repetir, dado que la Universidad ha iniciado acciones legales en su contra, que me agradecerían si llegado el momento, pudiera testificar en su contra.
Salgo de la oficina con la convicción de que esto es demasiado extraño, venía dispuesta a pelear y a amenazarlos con que pondría una denuncia. Caminando por el pasillo, me encuentro con Viera, tiene el rostro golpeado, un ojo hinchado y el labio con un corte, Camila me alcanza en el pasillo camino a la sala para decirme que le han contado que en la mañana vino un hombre en un auto de lujo y en el estacionamiento, ha golpeado al profesor hasta el cansancio, luego lo ha llevado a la Dirección y amenazó al Director con terminar con el acuerdo. No creo que sea Luca, no tenía cómo enterarse y él no haría algo así por mí.
Esa noche, Luca llegó a cenar, mientras yo me preparaba un café, tenía mucho que estudiar... Los nudillos de su mano derecha estaban destrozados. Más tarde, cuándo Rosita me ha llevado un sandwich, me confesó que ella en su indignación le había contado. Y el caso del profesor fue llevado por Franco y un abogado de la Universidad.
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Tomo a nuestra Lunita en brazos y la abrigo con su manta, es hora de que vuelva a casa.
Rosita y mi padre pasan a ver a Luca y me llevan una ensalada de la cafetería. Me hacen prometer que la comeré antes de irse.
Intento, porqué sé que debo cuidar de mí, pero luego de un poco, siento que mi garganta vuelve a cerrarse.
- Luca, Amor... despierta... Estoy esperando por ti y Lunita te extraña tanto... Tenemos tantas cosas de que hablar, tantos momentos que compartir aún. No me siento completa sin ti...- Me inclino en la silla y me apoyo en su brazo libre.- Te amo tanto...- Siento lágrimas caer por mis mejillas y de a poco me voy durmiendo...