Estamos sumergidos en el agua tibia de la gran tina que Luca escogió, para el que debía ser mi baño y ahora es nuestro y que demás está decir, amo demasiado. Me lame el dorso de la mano, que aún tiene un poco de chocolate... - ¿Aún tienes hambre, Amor?- Le sonrío divertida... - De ti, siempre, hermosa. Y es que, lo que pensé sería una broma, se ha convertido en una locura de crema y chocolate, sobre la cama, tanto que deberemos quitar el cobertor y creo que irá directo a la basura. Luca ha esperado pacientemente y sin hacer ningún tipo de comentario, a que nuestra bebe se durmiera. Mientras yo tomaba una ducha, se ha quedado leyendo un libro en la cama y cuándo salí, cubierta en una toalla, me ha seducido hasta tenderme en la cama, desnuda y ahí fue cuando de no sé dónde saco un pote c

