Introducción

404 Words
Muchas veces en algún punto de nuestra vida, todos hemos experimentado el dolor de sentirnos abandonados, pero lo que muchos no saben es que el sentimiento de abandono, se remonta hasta nuestra infancia. Todos tenemos en lo profundo de nuestro ser a un niño o una niña. Cuando nos sentimos abandonados, por nuestros amigos, nuestras parejas o incluso nuestros hijos, es porque tenemos un niño interior que fue abandonado por las dos personas que debieron cuidarlo ¡SUS PADRES!. En tiempos pasados era muy común el vivir un matrimonio abusivo, sobre todo para las mujeres, y para los hijos que llegamos a vivir esa realidad, que hoy muchos ven como lejana, las mujeres soportaban y permitían cualquier tipo de abuso, hacia ellas y hacia sus hijos, pero en ocasiones la violencia era tanta, que algunas mujeres optaban por dejar todo atrás, incluyendo a sus hijos, dejándolos a merced de hombres, alcoholicos o drogadictos, que al final terminaban por olvidarlos y abandonarlos a su suerte para enfrentar la vida a una edad muy corta. Desde un punto de vista personal, como madre y cómo hija, quiero dar un consejo, a los padres eviten dañar el autoestima de sus hijos, no descarguen en ellos sus frustraciones externas, los niños son seres inocentes, no corrompan la pureza de su alma, a los hijos, jamás tomen partido por ninguno de sus padres ni se presten a ser objeto de discordia entre ellos. Hagamos la paz y no la guerra, para que en un futuro nuestros hijos sean personas de bien, que deje de existir ¡LA HIJA QUE DEJARON ATRÁS!. Acompañame a recorrer este viaje de superación personal en el cuál mencionare todos los obstáculos que enfrenté, al sufrir el abandono tanto físico como mental, de mis dos padres a lo largo de mi infancia y temprana juventud. Veamos juntos los impactos negativos del abandono familiar y como en ocasiones la falta de un consejo paternal o maternal nos lleva a tomar algunas decisiones erroneas en la vida, y en muchas ocasiones nos llevan, puedan sentir mi apoyo a través de este libro. ¡A ti que fuiste lanzado al aire sin saber volar por tu cuenta!, y tuviste que decidir entre aprender o caer,¡ a ti que te atreviste a romper con ciclos de abuso!. A tí Por ser valiente te deseo mucho éxito y ¡No estás solo! yo estoy contigo y comparto tus sentimientos.
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