Nos vamos de viaje —Capitulo 13

1092 Words
Varios días después. Narración de Hendrix. Me siento estresado por el trabajo, estoy muy cansado de la rutina del estado de salud de Nicole, pero ya se siente mejor. Me hace falta un viaje como por una semana. Si eso es, me hace falta un viaje. Llamaré a Gabriel para darle esa sorpresa a las mujeres. Llamo a mi secretaria. —Sí dígame señor. —Llamé a Gabriel y dígale que venga a mi oficina inmediatamente. —Así, enseguida, ¿algo más.? —No está bien —Bueno, okay, entonces. Al rato como a la media hora entra Gabriel asustado. —Me mandaste a llamar, me decía mientras se sentaba en uno de los sillones de la oficina. —Sí, Gabriel, te mandé a llamar—, le dije muy directo. —¿Hay algún problema?, ¿Pasó algo?—decía asustado. —Sí, Gabriel, pasó que estoy muy cansado y muy agotado. —¿Y a qué te refieres, Henry? ¿Dime? —A que nos vamos de viaje tú y yo con nuestras mujeres, le dije a Gabriel luego de que mirara con ojos de plato. —Pero claro, hasta yo estoy cansado de la rutina, concho mi hermano me asustaste, pensé que pasaba algo más. —¿Te asusté? Pero un poco no te preocupes, ¿qué me dijiste? —¿Cuándo preparamos las maletas? —O desde ya, porque me urge estar en tierra lejana. —¿Y para dónde nos vamos? —Bueno, yo estaba pensando ir de a vacacional a Santo Domingo, República Dominicana. —¿A República Dominicana.? —Sí, te explico. Yo tengo un pana, que vive allá y me comentó que el clima es muy bueno y hay muchas playas y ríos bonitos. —Excelente, entonces vamos para allá. —Y también me dijo que la comida es muy buena y los hoteles de lujo y bonitos también. —Ah, pues, nos vamos para ya. —Sí, hay que reservar los vuelos. Él me dijo que cualquier cosa que le avise para él enseñarme el lugar que nos hospedaremos. —Nos llevamos a Sofía y a Cristina para que la cuide y a papi a ver si él está de humor para que comparta con nosotros. —¿Y qué esperamos para irnos? —¿Tú vas a comprar los tickets del vuelo a Santo Domingo? —O pero claro. —¿Vete en mi auto? —No, yo tengo mi moto y es más rápido. —Ah, okay, es mejor sí, porque la foto no coge tapones. Ah, pero apúrate y nos vemos en la casa en la cena de esta noche. —Yo te quería decir por qué no la invitamos a cenar y así le damos la sorpresa en la cena y así invitamos a Don Gerardo, aunque a él no le guste compartir. —Sí, en verdad es mejor invitar a cenar y así darle la noticia. Sí, cállate, que a papi no le gusta compartir. Él se siente, ese siente en la mesa del comedor ya porque es obligado, pero veré qué hago con él. —Él sí, claro, así es mejor. Javier sale a comprar los pasajes del avión mientras que yo salí de mi oficina, la cerré con llave y salí de la empresa hacia el parqueo donde estaciono mi vehículo. Voy en mi carro conduciendo mi vehículo Cuando veo mi teléfono que prende de repente lo tomo de donde lo tenía y voy al chat de w******p. WhatsApp— Hola, Hendrix, ¿cómo está? Me dejaste esperando y me hiciste mucha falta. «No sabes lo que te perdiste en esa fiesta.» Me escribió Pamela, pero no le respondí porque ella tiene que entender que ella y yo terminamos. Seguí mi camino como de costumbre, llegó y Nicole estaba viendo TV con Sofía, y me le acerco Y le doy un beso. —Amor, arréglate y arregla a la niña que cenaremos afuera. —¿Cenaremos afuera, dijiste? —Sí, amor. —¿Y cómo te sientes, amaneciste mejor? —Yo mejor que nunca, amor. Me alegro, mi hermano y Mariela van a ir también a cenar con nosotros. Voy a decirle a papi a ver si lo convenzo de que venga a cenar también. —Así, ¿por qué a tu padre no le gusta estar en todos los coros? —Si di lo duro, pero eso fue después de que mi hermano Armando murió y él se ha puesto así como tan aburrido. —Sí, pero él debe de entender de que la vida sigue y además tiene más hijos que lo necesitan, obviamente. —Claro, pero él no entiende eso. Déjame ver su estado para convencerlo. —Sí, está bien, yo me voy a preparar para ya cenar y a preparar a la niña también. Salgo de la habitación con destino al despacho de mi padre y él estaba firmando unos papeles. —Padre, necesito hablar contigo, le decía. Mientras entraba por la puerta del despacho. —Sí, Hendrix, te escucho, — me decía mi padre sin quitarle la vista a lo que estaba haciendo. —Vengo a invitarlo a cenar a un establecimiento de comida. —No, Hendrix, ya yo cené y tú sabes que no puedo cenar muy tarde porque mi condición de salud no me lo permite. —Comprendo, mañana nos vamos de viaje por una semana. Si usted quiere ir con nosotros. —Quiénes nosotros, me preguntó muy atenta. —Bueno, mi mujer y yo Gabriel y Mariela y nos llevaremos a luna y a Cristina para que la cuiden y más ahora que la empresa está bien. —No, Hendrix, no puedo tengo muchas cosas que hacer. —Claro, usted nunca tiene tiempo para nosotros ni porque levantamos la empresa que se la tenía por el suelo. —Hendrix, ve a divertirte, ya yo estoy viejo y enfermo para esos canes. —Pero no es a beber ni a bailar que usted va eh a disfrutar con nosotros. —Hendrix, no me siento en condición, créeme si no yo iría. —Okay, padre, no insisto más adiós. —Hendrix, Hendrix, Hendrix. Gerardo llamaba a Henry y este siguió muy enojado para su habitación Gente subió muy enojado a su habitación, no podía creer que su padre nunca podría ni nunca tendría tiempo para compartir tiempo con ellos desde la muerte de Al mando. Nunca salió de ese despacho y si sale es para el hospital a chequearse su condición de salud, pero no para divertirse ni cenar fuera.
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