Subimos a nuestra habitación y faltó cosas por hacer de todo lo que se hizo. Las paredes son testigos del derroche de amor que hubo en esa habitación y más que estamos enfogonados de alcohol hasta la sangre. Nuestra sábana habla por sí sola. Amaneció. Me gusta ese aroma de la mañana de color al mar y la naturaleza junta. Hoy nos vamos a visitar otros lugares, el amigo de Hendrix no guiará porque él se sabe el rumbo, él es de a aquí. Salimos a conocer Santo Domingo, pero en el trayecto nos pinchamos. Tuvimos que desmontarnos y hacerle señas a la otra Jeepeta del amigo de mi esposo, Ricky que iba adelante a toda velocidad. Para ver cuál fue la goma afectada, Cristina se quedó con la niña dentro del vehículo, mientras que Mariel y yo nos quedábamos a chismear, mientras que los hombres se qu

