Me dormí tarde de la noche, nomás pensando en lo sucedido. Me levanté los rayos del sol, pero Henry no vino a casa. Voy al baño para tomar mi rutina de hacer y luego bajar al comedor a desayunar e investigar si Henry hubiera venido.
Pero antes ya Lucía estaba despierta, la baño también y la llevo conmigo para también desayunarla y veo que Henry hubiera amanecido en el sofá de la antesala.
—Amor, pero ¿qué haces aquí, dime? Teniendo nuestra habitación, le decía mientras le pasaba la mano por la cabeza.
—No quería molestarte porque sé que estaba molesta, —dijo él mientras se sentaba en el sofá.
—Pero no importa, esa es tu recámara, puedes subir para acostarte.
—Yo no tengo sueño.
—¿Y no va para la empresa.?
—No, hoy me siento mal.
—Claro, porque bebiste demasiado.
—No es que me duele la cabeza eso.
Pero tú no estaba en eso en ese centro de bebida donde tú te metes
—Sí, pero salí de una vez y fui a la playa para relajarme.
—Pero me da mucho dolor al alcohol. No me mienta que no te voy a pelear.
—Sí, lo sé, pero es la verdad que te estoy diciendo.
—Bueno, se preparó un té para que te relajes.
—Sí está bien.
—Entonces te sube y date un baño relajante, que yo te subo el té.
Okay sí está bien.
Él subió y yo al rato fui a prepararle el té, subí a llevárselo con dos calmantes y él ya se había bañado, luego tomó su té y la aspirina que le di.
Él al rato, él se durmió y yo bajé para el jardín a leer mi libro favorito. Mariela estaba en la universidad. Yo me sentía muy sola aquí en esta casa y muy sola aquí en esta casa y aburrida en eso, baja Hendrix con la niña de mano y me dice.
—¿Quiere ir por un helado? —me dijo mientras separaba a mi lado con la niña agarrada de mano.
—Sí, me encantaría, — le dije muy muy contenta.
—Camina, entonces —me dijo.
Yo inmediatamente me paro de la silla para acompañarlo. Él me agarraba de la mano, me ayudó a subir al vehículo. Todo el camino, él iba mirándome y no me quitaba su mirada de arriba de mí.
Son las 11:30 quiere comer algo primero que el helado.
—Sí, ya tengo hambre
—¿Y qué quiere de comer? —me dijo muy atento.
—Bueno, pizza, yo quiero —le dije muy emocionada.
—Yo sabía que diría eso, — me dijo riendo.
—¿Por qué lo sabía, le pregunté?
—¿Por qué te gusta mucho la pizza y eso prácticamente es lo que come?
—Sí —le dije riendo
No aprobamos el vehículo, él cogió a la nena y salimos al establecimiento llamado pizzería para pedir uno.
—De cuánto pedazo me preguntó.
—De ocho está bien.
—Okay, sí está bien Y de qué sabor.
—Bueno de queso, maíz y champiñón.
—Okay, perfecto, dijo mientras le hablaba a la camarera.
Nos fuimos a sentar a esperar que hagan la pizza para charlar un poco.
Luego, al rato ya la pizza estaba hecha y no la traían bien calentita Y empezamos a comer a disgusto de ese sabor tan exquisito.
La niña acento yo de la salsa. A Lucía le gusta mucho la pizza, ella está loca igual que yo comiendo pizza.
Luego de ahí salimos a comer helado, entramos al cine a ver una película animada, pero no sé lo noto, muy raro, muy atencionista. A veces los hombres hacen que, cuando hacen algo malo, se ponen así tan sabrosos con sus mujeres para que no se note de que hicieron algo.
No es que él no sea así, pero anoche se fue sin ni siquiera llamarme para saber dónde estaba, pero nada lo disfrutaré mientras pueda. A mí mi, a mi hombre, porque él me gusta. Yo lo amo. No sé cuándo, cuánto él me ama a mí, pero bueno.
Llegamos a las en la noche él estaba feliz sacarnos a pasear la niña te están agotadas vino dormida él acostó en su c*** luego él fue a la cocina para hacer algo de comer para los dos y, ya que todo el mundo dormía él preparó unos ricos pastas a la crema y estaba delicioso no me sabía que él cocinaba pero sí y buenísimo.
Después de ahí fuimos a la habitación a preparar el baño para bañarnos. Los dos juntos, tenemos calentador y nos mantiene, metimos a la tina, en empiema, a besarme y yo a él.
Yo acaricié le la cabeza y besarle su lóbulo de sus oídos, mientras que él me manoseaba mis pezones duros. Yo recorro su cuello con mi lengua, pero a él se le soltó un quejido muy fuerte.
Pero nos aguantó y lamió mis pezones y a mí me besaba con furia y me encantaba cómo me trataba luego me saca de la tina para llevarme a la cama y ahí a bajar por mi zona más íntima y pasar su lengua por mi Cristo y hacerme sentir en otro universo y hacerme gemir con toda mi fuerza mientras que agarro la sábana con mis manos.
Este hombre me va a hacer que me corra a sí mismo si terminar mi placer. Ese placer candente que solo él sabe darme, sigo gimiendo si parar, porque yo no aguanto el placer tan inmenso que él me la da.
Estoy lista para mi orgasmo después que él lo sienta adentro wl save como satisfacerme lo amo por eso él sabe mi punto débil en donde me derrito como el chocolate al fin me penetro nuevamente, pero él está saciado de ver como estoy demasiado excitada que no aguanto más me corrí y luego él más atrás nos tumbamos en la cama y luego nos quedamos dormidos hasta el día siguiente.
Amanecí en sus brazos, me encanta cuando me folla de esa manera, cómo resistir un sexo así tan delicioso como lo que él me da.