—Están de acuerdo con mi decisión, decía el viejo Gerardo a los muchachos. —Sí, dije yo mirando a Hendrix y él me miraba a mí también. —Sí, padre, estoy de acuerdo en todo lo que usted diga. —perfecto que no se hable más. Mientras Gerardo salía con su hijo a la empresa, yo me quedé en la casa para organizar el dormitorio de nosotros tres. Y armarle una cama a la pequeña Lucía que casi ya camina. Varios días después Mariela cumplió años y le hicimos un compartir porque ella se fue para celebrarlo con su novio Gabriel y, por otro lado, estamos en un club de piscina celebrándole el cumpleaños a Lucía, su primer añito esa bandida ya camina y es muy desastrosa yo estoy sentada a lo lejos y Hendrix viene y me trae a la niña en sus brazos. —Hola, — me dijo Hendrix cuando se acercaba a mí.

