Pasa la noche entera en vigilia Mariela Gabriel los mandé a descansar para que se preparen para hoy si le dan el alta y que fueran al súper a comprar la lista que le hice a Mariela y que estuvieron aquí a primera hora le pasó su pañito húmedo con olor a bebé a Hendrix Le cambia su vestimenta por otra le curó sus heridas con algodón y alcohol y le peino su linda cabellera Pero él me mira con sus ojos grandes y sus lágrimas salen, pero yo se la acerco con una servilleta.
—Amor No te preocupes no lo estoy haciendo por lástima lo hago porque te amo y eres el padre de mi bebé y no te abandonaré no te preocupes y te perdono, pero no llores mi amor que estaré contigo siempre y sabes qué nos vamos para Monterrey a cuidarte para allá Mariela Gabriel van con nosotros y también Lucía si la muy estúpida de la abuela la trajo porque la niña no tenía dinero Josefina también estará con nosotros.
Hablé con él para que no se preocupe que yo estaré dispuesta a cuidarlo sin importar lo que suceda.
—¡Ay, qué bueno que llegaron, trajeron lo que le pedí! —Le dije a Mariela que venían entrando por la puerta.
—Claro que sí —me dijo Mariela mientras me abrazaba.
—¿Y cómo sigue Hendrix? Mi hermano —me preguntó luego de abrazarme.
—Él estaba bien, muy animado. Los doctores pasaron por aquí y lo medicaron y le dieron una sopa licuada para que haga estómago, se la dieron por un tubo.
—Okay, perfecto —me dijo mi hermano Gabriel.
—¿Y ya le dieron el alta?—me dijo Mariela.
—Sí, él está bien. Él respondió a los medicamentos. Yo lo estaba esperando para preparar todo y salir lo más temprano posible.
—Vamos a esperar a la doctora para que le quite el suero y la sonda.
—Okay.
—Esperamos un buen rato en espera de la doctora para irnos. —Me urge irnos a Josefina, la pasaremos a recoger con la niña.
—¿Qué diablo haces aquí? —le pregunté a Pamela que venía de cínica con su rabo Carlos.
—Yo tengo derecho a estar aquí. Él es más que amigo, — me dijo ella muy presumida mientras alzaba la cabeza para mirar, pero yo no la dejé entrar.
—Claro, más que amigo que lo droga para poder cogerlo de la única manera que puede ser tuyo es así.
—¡Cállate, maldita, que tú no sabes nada! Él, cuando me hizo el amor, él no me estaba drogado.
—Ah, qué bien, pues mira que ya no te lo vas a seguir cogiendo, porque ahora la que sabe de él soy yo.
—Déjame pasar por lo menos desearle la muerte, —dijo ella, llena de furia.
—¡Ja, ja, ja, ¡vete maldita zorra y lárgate tú al mismo infierno!
—Vámonos, Pamela, camina, —le dijo Carlos mientras la agarraba por el brazo.
—Esto será por hoy, — dijo mientras se daba la vuelta.
—Maldita zorra, ya no te vas a salir con la tuya.
De inmediato, Gabriel sacó por el brazo que, si no se iba, la íbamos a sacar con los guardias de seguridad y se fue por ahí resabiando.
Al rato, la doctora le dio las ganas de llegar a quitarle el suero y las ondas e indicaciones, los medicamentos y el tratamiento y su primera cita sería el mes próximo.
Gabriel y el enfermero lo trasladaron a la silla de ruedas para poder salir del hospital. Asimismo, me ayudaron para ponerlo, poderlo montar en la camioneta. Yo cogí la camioneta para manejarla y Gabriel en la otra para ir a buscar a Josefina y a la niña cogimos pita adentro con destino a Monterrey.
Íbamos todos contentos y cantando para animar a Hendrix que es con amor y dedicación va a salir de eso San Gabriel iba en el otro vehículo con Josefina y la niña y yo con Hendrix y Mariela, pero fueron unas semanas larga que estuvimos vestidos en el hospital clínico todos ha mejorado atenciones Y el mejor cuidado, pues para él los médicos se portaron excelentes.
Llegamos menos Gabriel se quedó por el camino los hombres me ayudaron a llevar a Henry a la habitación porque quería descansar Por qué venía muy adolorido y por la incomodidad del vehículo los llevaron a la habitación la casa estaba en Monse dolorosa la habitación yo le dije que la decorara con muchos pétalos de rosa y un letrero de bienvenida para él.
Su expresión era buena, era como de alegría, se sentía bien y muy a gusto en la sala. Estaba la enfermera lista para ocupar su puesto, lo acotejamos bien con las almohadas y cojines, le prendí el aire a una temperatura buena y le puse su serie favorita en el TV.
Mientras que la enfermera lo medicaba los medicamentos para los dolores Josefina se puso a prepararle unas papas hervidas líquidas para podérselas en solvente Y que él se la pueda comer para nosotros preparamos sándwich y jugo de la nevera a lo que le y la comida estaba ya Gabriel hubiera venido con Josefina y la niña y la niña como siempre llegando dormida.
Pero ya estábamos aquí todos, fui a Abel un vistazo a Hendrix y estaba dormido bien relajado. Me acosté a su lado a descansar también porque esto estoy muy agotada y bien cansada, que ya no siento ni los pies.
Varios días después estoy preparando el desayuno. Es un desayuno especial, estoy esperando a Gabriel para que me ayude a meterlo al baño a Hendrix y tirarle mucha agua dentro de par de día también para quitarle los puntos de la cara y de las piernas.
Está muy animado ya mueve sus manos y me hace señales cuándo necesita algo y su expresión es cada día más feliz la niña despertó y le acabo de dar su tetera y ella misma fue a su sofá Henry desayunó vegetales con pechuga de pollo hervida media licuada y luego lo bañamos y la enfermera ya viene a medicarlo Mariela se dio a coger el sol de la mañana.
Ya su pancita se nota y mucho. Ella ya tiene sus 5 meses y yo tres meses. Vamos, hay las dos, casi vamos a parir juntas, pero feliz, muy feliz y más estando a que en total tranquilidad, y Lucía, cada vez más grande y más inteligente, y me dice, mami.