Mi embarazo Capítulo 26

1088 Words
Me fui de la casa de los Stuart porque no aguanto la soledad en una casa tan grande Lucía se fue con su abuela materna Don Gerardo falleció Mariela se casó con mi hermano y no viven en la casa mi padrino le compró un departamento en Los Ángeles California ella tiene una vida plena feliz porque mi hermano es un gran hombre y hasta su bebé ya lo están esperando ellos se lo merecen. Salí de aquel lugar por la razón por la que no quiero ver a Hendrix, aunque duela lo que estoy sintiendo. Quiero sentirme en paz conmigo misma y tranquila, y esa mansión me trae mucho recuerdo. En esa mansión hay muchos recuerdos de personas fallecidas, comenzando con Magdalena, madre de Hendrix, muerta en un accidente. Armando, hijo de estos dos, Gerardo y Magdalena, murió en un accidente también y Gerardo murió hace poco. Esa mansión, lo que parece es un cementerio, me da terror estar ahí yo sola. Por eso tomé mi decisión de salir de allí con el dinero que fui ahorrando en la casa de los Stuart, busqué un apartamento amueblado para vivir. Mientras tanto. Acabo de llegar me organicé voy al cuarto a dejar mis cosas y a ponerme al día con la uni, pero me siento rara No sé qué me pasa siento demasiado fatiga y vómito por nada tendré que hacerme una prueba de embarazo una que compré hace poco ir al médico también para revisarme Ay Dios mío no puedo ni imaginar qué es lo que estoy pensando No lo puedo creer. Pero Dios lo quiero sacar de mi mente, olvidarlo y tú me mandas un hijo de él. ¿Por qué, Dios, por qué yo quiero hacer mi vida sin él, pero ahora me manda esto para que él tenga que acercarse a mí nuevamente? No, señor, ahí te pasaste en serio. Término de organizar, me encanta este lugar. Es amplio y tiene una terraza con una vista preciosa. Siento que están llamando al teléfono. Entro a la sala para saber quién es Ah, Gabriel, mientras que miro la pantalla del móvil. —Dime Gabriel, le contesté del otro lado de la línea. —¿Qué pasó, por qué saliste de la mansión, si ni siquiera decirme a mí, —mi?—me dijo Gabriel, molesto. —Mira, si tú me llamas para sal, monearme, pierdes tu tiempo, le reclamaba molesto. No te estoy sal moneando. Tú eres mi hermana y tengo todo el derecho de saber dónde está. Dame la dirección, de donde tú estás para que hablemos mejor, me dijo él con autoridad. —Okay, está bien, te lo mando. —Tú te volviste loca de salir de la mansión, me dijo mi hermano luego de que entrara al apartamento por la puerta. —¿Por qué no? Ya es hora de que retorne mi vida, le dije luego que me sentara en el sofá. —Tú estás casada con Hendrix, acuérdate, me dijo luego de que se sentara al lado mío. —Es un contrato de matrimonio solamente. —Por lo tanto, tú debiste quedarte en la casa y cumplir con el mandato de Gerardo. —No, a mí no me interesa nada de mandato, de contrato ni de dinero. —Total, él está muerto y a Hendrix le importa un rábano que se quede en la calle como que no —le decía luego de que me paraba de la silla y me dirigí y era hacia la cocina. —Sí, pero tú tienes que estar ahí para que lo controle ahora que su padre no está, en tú porque él es muy testarudo y se va a sentir solo. —¡Ja, ja, ja, por eso lo hice de dejar la casa! Él no escucha a nadie, ni siquiera a su padre. —Déjame pasar a tu baño, por favor, —me dijo Gabriel. —Sí, ven, mientras le indicaba dónde estaba ubicado. Estoy haciendo café en la cocina, mi hermano sale del baño y se dirige hacia mí. —Nicole, ¿qué es esto? —Me dijo mi hermano mostrándome la prueba de embarazo que la había dejado en la tapa del inodoro. Me puse la mano en la cabeza y no supe qué decir. —Eh... eh... una prueba de embarazo, —le dije mientras se la quitaba. —Sí, yo sé que es una prueba de embarazo, pero me gustaría saber si es cierto. —Sí, no lo ve que sí, tiene dos rayitas. «Sí, Gabriel, estoy embarazada, tengo que confirmarlo con el doctor.» —Pero, ¿por qué no me lo dijiste que sería tío? —me dijo mientras me abrazaba y me besaba. —Porque lo supe recientemente, fue esta mañana que fui a la farmacia para comprarla. Y gente ya lo sabe. —No, él no lo sabe, así que cierra el pico. —Pero, ¿por qué se lo va a ocultar a tu marido? —Por ahora sí, él está muy intenso. —Yo creo que no, él te está buscando como loco, no puedes ocultarle a su hijo. Y cuando se dé cuenta de que yo sé dónde tú estás, se va a enfadar mucho conmigo, es mejor que se lo diga que yo te encontré. —¡Ay, padre!, para un amigo como tú no hace falta enemigo Gabriel, ¿qué te pasa? ¿Cuál es tu plan conmigo? Dime. Mira, es mejor que te vayas y cierra el pico y no le haga saber que yo que tú me encontraste estamos. —Bueno, si quieres que me vaya, me voy adiós, pero luego no me ande buscando para que te ayude, que no te voy a ayudar. —A mí no me hace, tú, no quieres cooperar, tú quieres estar de parte de los Stuart, no de mí. Detrás de la puerta en la cara por no estar de mi parte, pero ¿qué es lo que él se ha creído? Él está muy engreído después de que heredó un par de pesos. No voy para la mansión lamentablemente, y depende de cómo se comporte, que le diré lo de mi bebé porque sí sigue comportándose de una manera insoportable. No claro que no. Salgo del baño para bañarme, para ponerme mi pijama y después descansar, porque mañana será un nuevo día y tengo que hacer muchas cosas. Me voy a la cama y puse una serie de Netflix para que me den sueño y poder dormir hasta mañana tranquilita.
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