Poco más de dieciséis años atrás —Es hoy —dijo el General con el pecho inflado de orgullo por Adam—. Finalmente, mi hijo regresará hoy de la guerra. Marcell despegó los labios y miró al General. El hombre tenía una sonrisa reluciente. Dijo que Adam había sufrido mucho y que temía que su hijo no regresara. Michael bebió de su copa y el General miró a Marcell, quien sabía que era gran amigo de su hijo. —Ha sido un largo tiempo sin él —dijo el hombre—. Pensamos celebrar su llegada, y están cordialmente invitados. Michael terminó su copa y le sonrió. —Será un placer. El General, a diferencia de su padre, miraba a Marcell como otra persona, no como un objeto, no como un estigma. Lo miraba como su padre nunca lo miraba ni lo miraría. Por eso Adam era como era, y por eso Marcell era

