Poco más de diez años atrás El vientre de Verity era enorme, y amaba colocar los envases de helado sobre la curvatura de la panza para sostenerlos. Comió tanto helado durante los primeros meses, que para el final del embarazo, no había una zona de la casa que no tuviera un envase de helado. La abuela y Asha le compraban un helado cada vez que podían, además de los que ella misma salía a comprar. La pequeña creció rodeada del dulce sabor de los helados, y para cuando alcanzó los ocho meses, se reunió con Asha en su café favorito. Verity repudió el helado y las fresas que tanto le gustaban, por lo que Asha le pedía un pie de limón o una marquesa de vainilla. Para cuando ella llegó esa tarde, la esperaba una enorme rebanada con una galleta y crema batida encima. Había subido más de die

