Verity no durmió en toda la noche. No dejó de pensar una y otra vez en las palabras de Marcell. No dejó de pensar en lo que Marcell le pidió, y qué tan difícil sería para ella. Eso que pensó que podría ser algo bueno, fue malo, muy malo, y Marcell no iba a olvidarlo y tampoco lo quería. Era evidente que Marcell no la dejaría ir, y ella, en su interior, tampoco lo quería. No imaginaba su vida sin las comodidades, sin el dinero, sin la complacencia de Marcell. Amaba a Lane, pero guardaba cariño por Marcell. Vivió mucho con él, estaba sexualmente implicada con él, era su esposa, su confidente, su lugar seguro. Todo eso se jodió por su culpa, pero quizá no era demasiado tarde. El problema era que ella lo quería todo. Quería el dinero de Marcell, el amor de Lane, a su abuela, a su hija, a sus a

