La esperanza que Marcell había arrojado por la ventana, volvió a él cuando Verity le dijo que lo recordaba. Eso que pensó que jamás sucedería, y por lo que estaba tan enojado, lo arrolló. Eso que tanto deseó y que internamente esperaba, regresó a él como una avalancha, y en los ojos de Verity miró la esperanza. —Cuéntame de eso —animó Marcell cuando apretó su mano entre la suya y le besó los nudillos—. Dime lo que recuerdas. Verity sintió su mano entre las cálidas de Marcell, y tragó de nuevo. Su cabeza era un revoltijo, y le dolía más que la última vez. Ella cerró los ojos unos segundos, y cuando los abrió le dijo que había visto una playa, a él tumbado en una silla junto al mar, en una pequeña choza, y la sonrisa de Marcell se agrandó. —Sí, fue hace años, en una de nuestras vacaciones

